Chapter Text
"¡Qué calor hace!" pensó Ichika tras despertarse. Hacía una hora más o menos que había escuchado a Kaito despedirse. Se iba con los demás a una excursión escolar a un parque de atracciones. Como ella se incorporó tarde en el colegio, no había pagado en su momento la cantidad solicitada para realizar la excursión extraescolar.
Debido al calor reinante, Ichika solo llevaba una camiseta holgada y las bragas para dormir; la sábana estaba guardada en el armario, no era necesaria. Al cambiar de postura, rozó con su mano ligeramente sus bragas y notó cierta humedad en ellas. Era el segundo día consecutivo que le pasaba. Recordaba ligeramente el sueño que había tenido. En él aparecía Kaito desnudo, con su pene totalmente erguido. Ichika lo acariciaba suavemente mientras chupaba con deleite el glande. Tras esos preliminares, Kaito le arrancaba la ropa salvajemente y la follaba en su propio futón. A pesar de la rudeza, Ichika le pedía, más bien le gritaba, que la follase más duramente.
"Todo porque al pervertido de Kaito no se le ocurrió cerrar la puerta del baño mientras se masturbaba" recordó Ichika. Hace dos días lo pilló in fraganti en el baño pajeándose. Aunque él no se dio cuenta, Ichika quedó sorprendida por el tamaño de la polla de Kaito. Desde entonces, esa polla erguida la perseguía en sus sueños.
Volvió a girarse, quedando ahora boca arriba. Una mano quedó apoyada en el futón, a su lado; la otra la dejó encima de su barriga. Con todo el movimiento que había hecho, la mano estaba apoyada directamente sobre su ombligo; la camiseta se había subido hasta casi el diafragma. Seguía sin olvidar a Kaito pajeándose. La mano que descansaba sobre su estómago comenzó a descender lentamente hasta su pubis. En cuanto los dedos rozaron el elástico de sus bragas, la mano dejó de avanzar.
Inmediatamente, la otra mano se posó sobre el pecho izquierdo, el que tenía más cerca. El pezón erecto ya esperaba ansioso caricias por su parte. La mano abarcaba prácticamente la totalidad del pecho izquierdo. Tras sobarlo unos instantes, pasó a acariciar el derecho. Mientras tanto, la otra mano seguía moviéndose lentamente sobre el vientre, tocando unas veces el borde de las bragas y en otras ocasiones el vientre, cuya piel empezaba a erizarse.
Gracias a que la camiseta no tenía mangas, la abertura por donde salían los brazos era amplia, lo que permitió a Ichika acceder directamente a sus tetas. En cuanto el dedo índice hizo contacto con el pezón endurecido, un espasmo le recorrió el cuerpo. La mano que estaba sobre las bragas ascendió hasta colarse por la otra abertura lateral de la camiseta y buscar ansiosa el otro pezón que también reclamaba atención por parte de su dueña. Mientras se pellizcaba el pezón derecho, empezó a hacer círculos encima del pezón izquierdo. Ichika notaba como la humedad de su coño iba en aumento. Apretó las piernas para evitar que el flujo, que ya había humedecido totalmente la parte inferior de sus bragas, se siguiese extendiendo y manchase el futón.
—A la mierda, ya lo lavaré —dijo en un susurro Ichika.
A continuación volvió a abrirse de piernas. Dejó de pellizcarse el pezón y la mano salió de dentro de la camiseta dirigiéndose a su entrepierna. Esta vez, al llegar hasta el comienzo de las bragas, se introdujo dentro de ellas. Lo primero que notó fueron los vellos que adornaban su monte de Venus. Se entretuvo unos segundos tocando esa zona de su cuerpo. Pasó por alto el clítoris, porque aunque ya aparecía totalmente visible fuera de su capuchón, sabía que bastaba con tocarlo un poco para llegar al orgasmo. Y quería disfrutar de esta paja.
Comenzó por acariciar sus labios mayores, totalmente abultados y abiertos como una flor. Introdujo el dedo índice dentro del lago que era su vagina. Añadió el dedo medio y comenzó a chapotear en su interior. No recordaba la última vez que se sintió tan mojada. Aunque su cuerpo le pedía velocidad, ella iba introduciendo lentamente los dos dedos en el interior de su coño. Con la misma lentitud los fue sacando, hasta que sólo quedaron dentro las puntas de los dedos. Volvió a repetir con parsimonia la misma acción. Mientras, no dejaba de acariciarse un pezón. Cuando comenzó el proceso de volver a sacar los dedos de su interior, cambió de pezón.
Necesitaba más libertad de movimientos. A su pesar, sacó su mano de las bragas y se incorporó lo suficiente como para despojarse de la camiseta. Una vez hecho esto, apoyó la espalda en el futón y alzó el culo para poder desprenderse de sus bragas. Su aroma vaginal comenzó a inundar la habitación una vez libre de la prisión de algodón. En cuanto posó de nuevo su trasero sobre el futón, éste empezó a recibir un pequeño flujo que se desbordaba de su vagina. Acercó la mano que había estado tan poco tiempo en su coño a su boca y chupó con ansia los dedos, saboreando sus propios flujos salados. Después de chupar a conciencia y recoger todos sus jugos, empezó a mojar los dedos en su saliva, algo innecesario considerando la cantidad de fluidos que emanaban de su interior.
Esta vez se incrustó salvajemente los dos dedos en su coño mientras se apretaba el pecho derecho. En cuanto llegaron al fondo Ichika soltó un quejido.
—¡Aaaahhh! —dijo tratando de ahogar el gemido de placer que le provocó la intrusión en su interior.
En ese momento, Rinon, su androide personal, despertó de su letargo. Lo primero que hizo fue un escáner de la casa y comprobó que Ichika estaba tumbada en su cuarto y no había nadie más allí. Tras descartar un asalto, conectó sus bio-sensores y descubrió que Ichika tenía el pulso acelerado y estaba sudando. Intrigado, intentó acceder a la habitación donde estaba ella pero se topó con la puerta cerrada. Dentro se escuchaba un ruido parecido al roce de algo. Trató de amplificar el sonido y comprobó que Ichika jadeaba. Avanzó rápidamente hasta la habitación de Kaito. Como era costumbre en el chaval, se había ido sin cerrar por completo la ventana que daba al balcón. Salió por allí y se dirigió hacia la ventana del cuarto de Ichika. Al asomarse, lo primero que vio fue a Ichika completamente desnuda masturbándose con furia. Había elevado sus caderas y se introducía dos dedos de la mano derecha en su vagina, mientras que con la otra mano se iba apretando indistintamente ambos pechos.
Mientras tanto, Ichika aumentó la velocidad de las embestidas de su mano y con el pulgar comenzó a tocarse el clítoris.
—¡Síiiiiiiiii! —El grito de Ichika esta vez fue más audible.
Tras correrse, Ichika volvió a apoyar el culo sobre el futón. Seguía con los dedos dentro de su vagina, aunque había vuelto a la velocidad lenta, para disfrutar del orgasmo. La otra mano comenzó a rozar levemente sus pezones.
Rinon hizo la siguiente anotación en su diario: «Masturbación realizada en fecha 3479/852.457. Un orgasmo de nivel 2. Continúa la estimulación para alargar el periodo de placer conseguido». Como Ichika no le contó a Rinon que había visto a Kaito masturbándose, éste no comprendía qué había llevado a Ichika a masturbarse. Volvió a anotar: «El nivel del orgasmo alcanzado no concuerda con ninguna estimulación previa. Es necesario realizar una evaluación más precisa».
Mientras, Ichika con los ojos cerrados, seguía taladrando lentamente su coño a la vez que acariciaba sus pezones. El pulgar de su mano derecha volvió a apoyarse en el clítoris. Un pequeño escalofrío recorrió su cuerpo. El pulgar se movió en círculos encima de su clítoris y ello le llevó a aumentar el ritmo de sus penetraciones y a pellizcarse de nuevo los doloridos pezones. Inmediatamente tuvo un orgasmo aún mayor que el anterior. Esta vez se mordió el labio inferior para evitar dejar escapar sonido alguno.
Rinon, al contemplar el nuevo orgasmo, volvió a anotar en su diario: «La estimulación post-coital le ha provocado un nuevo orgasmo, esta vez de nivel 3. Es la primera experiencia multiorgásmica conocida».
Ichika quedó exhausta encima del futón. Agradecía encontrarse sola en la casa. Así podría lavar el futón y esperar que se secara antes de que volvieran Kaito y sus amigos de la excursión. Se incorporó de golpe, aún desnuda y sudorosa. Rinon tuvo tiempo de agacharse y volver al cuarto de Kaito. Tras desperezarse, Ichika contempló la mancha de sus flujos que cubría una amplia zona del futón. "¿Cuándo fue la última vez que expulsé tanto flujo?" pensó Ichika. "Tal vez la primera vez que me acosté con Aoyama. Lo deseaba tanto que parecía que en vez de vagina tenía un grifo abierto ahí abajo" recordó sonriendo Ichika.
Aoyama era su novio, el que le ayudó a librarse de su virginidad. Era mayor que ella, casi un adulto. Follaron como leones toda la noche. Ichika sintió una pequeña punzada de dolor. Desde que abandonó su planeta no había tenido noticias de él. Casi dos meses sin un solo mensaje. "Probablemente se haya buscado a alguna que le ayude a calmar su ardor" pensó Ichika; "por eso no me ha llamado".
Se acercó a la ventana y la abrió para que se fuese el olor a sexo que llenaba la habitación. Sus pechos, grandes, aún tenían los pezones erectos. Éstos tenían un color marrón claro, con la zona de la areola totalmente arrugada y encogida debido a la erección de los pezones. Respiró hondo un par de veces para calmar la agitación que tenía tras haberse corrido.
Luego con una mano agarró la camiseta y sus bragas que estaban tiradas en el suelo, y con la otra cogió el futón por una esquina y comenzó a arrastrarlo hasta la puerta; le quitó el seguro y salió al pasillo. Entró en el cuarto de baño; en la antesala de éste, metió la camiseta y las bragas en la lavadora y siguió arrastrando el futón hasta echarlo dentro de la bañera. Volvió a salir al pasillo y se dirigió a la habitación de Kaito. Abrió la puerta y contempló el desorden. "¡Cuando aprenderá Kaito a recoger sus cosas! Parece que ha pasado por aquí un huracán" fue lo primero que pensó Ichika. Lo siguiente fue algo más pícaro. "Menos mal que no está aquí Kaito. Le hubiese dado un infarto al verme entrar desnuda sin llamar".
Kaito dormía en una cama de estilo occidental en vez de un futón. Ichika tiró de las sábanas de su cama y se acercó a coger también la funda de la almohada. Volvió a salir al pasillo sin darse cuenta que Rinon estaba oculto debajo de la cama de Kaito. Sus tetas se bamboleaban a cada paso que daba. Le encantaba sentir esa sensación de libertad de andar desnuda.
Al volver al cuarto de baño, introdujo las sábanas en la lavadora. Echó el detergente y la puso en marcha. Luego, pasó a la bañera para echar también detergente encima del futón, sobre la mancha de sus flujos vaginales. Abrió el grifo de la bañera y ésta empezó a llenarse. Cogió la ducha y mojó la zona manchada y comenzó a frotarla para hacer desaparecer la mancha. Una vez que lo consiguió, se duchó, tratando de no rozar demasiado su vagina, que aún notaba sensible tras los dos orgasmos matutinos.
Cuando acabó de ducharse, se secó y volvió, otra vez desnuda a su cuarto. Allí se vistió y bajó a desayunar. Tuvo que esperar una hora a que la lavadora acabase. Mientras esperaba, se dedicó a enjuagar el futón para eliminar todo rastro de detergente (y esperaba que también de la mancha). Lo dejó escurriendo mientras sacaba la ropa de la lavadora y la llevaba a la terraza superior. Tendió las sábanas y su 'pijama' y volvió a buscar el futón.
Mientras tendía el futón en la terraza, vio acercarse por el camino a Remon. Recordó que a pesar de ser la más baja del grupo, junto con Kaito, ella era la mayor de todos y estaba en 2º de secundaria, por lo que no había ido a la excursión (que era para los alumnos de 1º de secundaria).
—¡Buenos días Remon-senpai! —gritó desde la azotea Ichika saludándola con la mano en alto.
Cuando llegó junto a la casa, Remon le devolvió el saludo. Ichika le pidió que subiera, que terminaba enseguida. Al entrar en la terraza, Remon miró la colada tendida y le preguntó a Ichika:
—¿No usas demasiadas sábanas en esta época del año?
—Son de la cama de Kaito —respondió Ichika—. He aprovechado que no estaba para cogerlas y lavarlas. No iba a poner la lavadora por mi pijama.
—¿Cómo es que estás lavando el futón? ¿Lo has manchado 'sin querer'? —preguntó ácidamente Remon mientras sonreía de forma un poco perversa.
—¡Qué va! —respondió un poco nerviosa Ichika—. Aprovecho que el día es tan bueno para lavarlo. Se secará antes de que lo vuelva a necesitar.
—Por cierto Ichika, no deberías entrar tan alegremente en el cuarto de Kaito —comentó Remon con una sonrisa—. A su edad puede guardar cosas 'interesantes' allí que no querría que tú vieses.
—¡No seas boba! ¿Kaito? ¡Por favor!, si es solo un crío.
—¿Un crío? —preguntó malignamente Remon—. Vamos a comprobarlo ahora mismo. Tú ya has entrado, así que no veo qué problema puede haber si entro yo también.
—Eso sería una falta de respeto a su intimidad —dijo Ichika, nerviosa una vez más—. Puede que haya entrado sin preguntarle, pero fue para hacer la colada. No había nada extraño allí. —"Excepto un desorden propio de una horda de bárbaros", pensó Ichika.
De todas formas, el cosquilleo volvió a hacerse notar en su entrepierna. Las cruzó nerviosa, mientras que Remon clavaba en ella una mirada perspicaz, como tratando de descubrir qué estaba pasando por su cabeza.
Tras acabar de tender el futón, ambas bajaron a la cocina donde se tomaron un té helado mientras charlaban sobre la película que estaban rodando durante ese verano. Ichika sospechaba que Remon sabía que ella era extraterrestre. Siempre estaba ofreciendo sugerencias para cambiar el guión de la película que hacían pensar a Ichika que Remon estaba al tanto de todo.
—¡Quédate a comer! —Le ofreció Ichika a mediodía—. Así no tendré que comer sola.
—Lo siento Ichika, pero he quedado con unas amigas de clase para ir al nuevo centro comercial. Una de ellas tiene a su novio trabajando allí, y quiere que lo vigilemos por si acaso…
Tras ayudar a Ichika a darle la vuelta al futón para que terminara de secarse, Remon se fue hacia la ciudad de nuevo. Ichika entró en casa y se dirigió a la cocina para hacerse el almuerzo. Llamó a Rinon.
—¿Rinon? ¿Dónde te has metido? No te he visto en toda la mañana.
Rinon apareció junto a la puerta, sonriendo. Internamente seguía analizando todos los parámetros biométricos de Ichika, tratando de adivinar cómo había alcanzado esos orgasmos matutinos. Parecía embobado, pero prestó atención cuando Ichika le ordenó que vigilase la comida mientras ella adecentaba un poco su cuarto.
Ichika subió a su habitación. Cuando entró, notó que el aroma a sexo ya había desaparecido, por lo que cerró la ventana y bajó la persiana para evitar que el cuarto se caldease demasiado. Mientras ahuecaba la almohada, le vino a la memoria la frase que comentó Remon: "A su edad puede guardar cosas interesantes allí que no querría que vieses". Ichika comenzó a imaginarse qué cosas podría ocultar Kaito: revistas, fotos, algún preservativo (más que nada por curiosidad, no es que fuese a utilizarlo). "Ahora la pervertida soy yo, no él; no hago más que pensar en sexo". Tras dejar ordenado su cuarto, bajó a la cocina a ver cómo se las apañaba Rinon con su almuerzo.
Mientras se acercaba a la cocina pudo oler el aroma del curry que había puesto en el fuego. Rinon revoloteaba cerca de la olla, removiendo la salsa. Había puesto ya el arroz a cocer.
—¿Le queda mucho? Me muero de hambre.
"Lógico", pensó Rinon, "tiene que reponer las energías gastadas en la masturbación". Se volvió hacia Ichika y negó vehementemente con la cabeza. Tras diez minutos de espera, Rinon apagó el fuego. Ichika se sirvió un plato generoso y guardó el resto del curry para mañana. Mientras comía, Ichika decidió revisar a fondo el cuarto de Kaito, para asegurarse que seguía siendo un niño que aún no pensaba en mujeres. Pero debería deshacerse antes de Rinon. Puede que no entendiese los motivos que le llevaban a realizar esa comprobación.
Al acabar de comer, comenzó a lavar los platos y la olla. Aunque se moría de curiosidad por registrar la habitación de Kaito, respiró hondo y se concentró en realizar la limpieza de la vajilla de forma tranquila y sosegada. Además, de esa forma tendría más tiempo para idear un plan para que Rinon la dejase sola en la casa.
Una vez acabó de limpiar la vajilla y fregar el suelo de la cocina, subió a la terraza a revisar de nuevo la ropa tendida. Su camiseta, sus bragas y las sábanas ya estaban secas. Al futón le faltaría al menos otras dos horas hasta secarse. Como ya pesaba menos, no le costó tanto darle de nuevo la vuelta. Llevó su ropa a su cuarto, y dobló cuidadosamente las sábanas de Kaito y las puso a la entrada de su habitación. En ese momento se volvió hacia Rinon que estaba a sus espaldas.
—Rinon, necesito que me hagas un pequeño favor. Mañana Kaito quiere ir a la colina a seguir grabando la película que estamos haciendo para el festival escolar —comentó Ichika—. Quiero evitar que Remon invente una nueva historia que me ponga en aprietos, así que he pensado en que 'encontremos' algo que nos ayude a rodar lo que estaba previsto.
Las escenas que querían grabar, según el guión previsto, se referían a la investigación de una zona apartada donde los extraterrestres habían montado una base secreta.
—Si mal no recuerdo, antes de llegar a lo alto de la colina hay un claro —dijo Ichika mientras se movía de un lado a otro del pasillo—. Me gustaría que fueses allí y encendieses un fuego, como si hubiese alguien de acampada. Procura que el fuego no sea muy grande, no vaya a llamar la antención de la gente.
Rinon la miraba y notaba un cierto nerviosismo en su tono de voz. Aquello que decía no tenía mucho sentido. ¿Para qué le serviría un fuego? ¿Cómo impediría eso que Remon volviese a saltarse el guión y sugiriese otra escena totalmente distinta?
—Localiza antes en algún basurero algunos trozos de metal y échalos al fuego. —Ichika seguía elaborando su plan sin darse cuenta que Rinon la estaba mirando fijamente—. Cuando lo apagues, deja las piezas metálicas en el fuego. Cuando pasemos mañana por allí, al ver los restos de la fogata, comentaré que aprovechemos el lugar como si fuese parte de la base extraterrestre —dijo Ichika—. Así me adelantaré a lo que pueda idear Remon.
Rinon asintió, aunque no estaba convencido del todo del plan de Ichika. Ocultaba algo. En vez de ir a un basurero a localizar las piezas metálicas, decidió usar los trozos menos reconocibles de las cápsulas de almacenaje de la nave espacial que ocultaban en el bosque que había tras la casa. Iría luego a preparar el fuego. De esa forma estaría de vuelta en 10 ó 15 minutos a lo sumo.
Rinon salió de la casa pegado a los árboles que había en el camino e Ichika, desde la terraza, lo siguió con la mirada hasta que lo perdió de vista. Hizo un esfuerzo enorme por seguir mirando hacia donde se había ido Rinon por si le daba por volver. Tras varios minutos sin observar nada, entró de nuevo en la casa. No se fijó en que Rinon, tras perder de vista la casa, se adentró un poco más en la arboleda lateral que había en el camino y volvió hacia atrás. Él sí que vio a Ichika vigilar desde lo alto de la terraza hasta que volvió a entrar en la casa.
Ichika se dirigió directamente a la habitación de Kaito. Al entrar, volvió a sorprenderse del desorden reinante. Le parecía imposible que Kaito encontrase algo entre aquel amasijo de ropa, libros, revistas, figuritas, CD's de música y demás. Sabía que no debía preocuparse por dejar las cosas tal y como estaban actualmente. Era imposible que Kaito detectase si alguien revolvía algo allí.
Comenzó por el sitio más obvio. Debajo de la cama de Kaito. Aparte de ropa sucia, pelusas y basura, no había nada interesante. Luego le tocó el turno a la mesilla de noche. Todo lo que había allí era normal. Cuando abrió el cajón donde Kaito guardaba su ropa interior, sintió un cosquilleo en su entrepierna.
Rinon se acercó mientras a la casa. Al encender sus sensores, detectó que Ichika estaba en el cuarto de Kaito. Fue directo a la terraza de la planta superior y de allí, a través de los soportes del porche accedió al balcón y se asomó con cuidado a la ventana de la habitación de Kaito. Pudo observar a Ichika buscando entre las cosas de Kaito. Para evitar ser descubierto, ya que Ichika se incorporaba de cuando en cuando y escudriñaba la habitación, activó las cámaras de seguridad que Rinon tenía escondidas en la casa. En el caso de las habitaciones donde dormían Ichika y Kaito, las había puesto en las lámparas del techo ya que así obtenía una visión completa de cada cuarto. Se retiró de nuevo y fue a cumplir las órdenes de Ichika; ya se preocuparía al volver de revisar las grabaciones.
Tras acabar de revisar la mesilla de noche, y antes de comenzar con el armario, a Ichika le dio por levantar el colchón de la cama. Al hacerlo descubrió dos bolsas de plástico.
—Bingo —dijo Ichika—. Parece ser que Remon tenía razón y Kaito no se preocupa exclusivamente de jugar.
Una de las bolsas parecía tener revistas dentro. Fue la primera que inspeccionó Ichika. Efectivamente, había dos revistas de adultos en su interior. En la portada de cada una de ellas se podía ver a una joven mostrando sus pechos. Ichika calculó que las chicas tendrían unos veintipocos años. Las fotos del interior eran más subidas de tono, mostrando las intimidades de las modelos que posaban en ellas con todo lujo de detalles. Los cosquilleos volvieron con fuerza renovada a la entrepierna de Ichika, que se imaginaba que era ella la que posaba de forma impúdica delante de la cámara.
Al pasar la página ya no se tuvo que preocupar por imaginarse en aquella sesión fotográfica. Kaito había recortado una foto de su cara y la había pegado sobre el cuerpo de una mujer que era penetrada analmente por un hombre con una polla de dimensiones considerables. Ichika depositó la revista abierta sobre la cama, mientras se apretaba con una mano un pecho y con la otra la entrepierna. En vez de enfadarse por verse ultrajada de esa manera (su cara sobre un cuerpo que no era el suyo y que estaba siendo poseído de una forma tan brutal según su parecer), Ichika notaba que los flujos vaginales volvían a hacer su aparición. Le excitaba la imagen. Incluso fantaseaba con que era Kaito el que le estaba follando el culo.
Abrió la otra bolsa y encontró unas bragas en ella. Las miró extrañada. "¿De quién serían esas bragas? ¿Las habría comprado Kaito o se las robó a su dueña?" Dudaba mucho que alguna chica le hubiese dado voluntariamente esa prenda. La única que estaba colada hasta los huesos por Kaito (y a la que no le importaba que el resto de la panda de diese cuenta) era Kanna. Pero ella, a pesar de la rudeza que mostraba, era demasiado tímida en el apartado sexual como para haber hecho eso.
Ichika se acercó las bragas a sus caderas y comprobó que le quedaban más o menos bien. Eran de su talla. Extrañada, las volvió a mirar atentamente. Recordaba que cuando empezó a vivir en casa de Kaito tenía unas bragas iguales, que perdió cuando tras lavarlas, las puso a secar en el tendedero sin unas pinzas que la sujetasen y se cayeron al desagüe. Las recuperó de allí Nanami, la hermana mayor de Kaito, totalmente manchadas de barro y otras porquerías. Se las enseñó a Ichika y luego las tiró a la basura.
"Bueno, si se ha preocupado por lavarlas, no se las voy a quitar. Seguro que le sirven para sus pajas" pensó Ichika, que volvió a introducirlas en la bolsa. Al hacerlo, notó algo pequeño en el fondo de la bolsa. Lo sacó con cuidado y vio que se trataba de un pendrive. Corrió a su habitación a enchufar su portátil. Una vez encendido introdujo en él el pendrive y comprobó que había dos carpetas. Una se llamaba FOTOS y otra VIDEO. Abrió primero la carpeta FOTOS y vio allí fotos de compañeras de clase, de Kanna, de Mio, de ella. Todas eran 'robados', es decir, fotos sacadas sin que las personas que aparecían en ellas se diesen cuenta que estaban siendo fotografiadas. En varias aparecían ellas en bikini en la playa.
Pasó inmediatamente a la carpeta VIDEO. Había varios ficheros de video allí. Abrió uno de los últimos al azar y vio el interior de una habitación vacía. Parecía que estaba rodado desde fuera de la casa. De repente se abrió la puerta de la habitación y entró Mio totalmente desnuda. A Ichika le impresionaron los enormes pechos de Mio. La había visto en bikini varias veces, y sabía que su delantera era enorme. Pero no era lo mismo verla directamente. Tenía el coño un poco peludo, aunque no demasiado. Probablemente se recortaba los vellos una vez cada pocos meses. Detrás de ella entró una mujer mayor también desnuda. Se parecía un poco a Mio; podría ser su madre. Sus pechos estaban un poco caídos, con la areola del pezón de un tamaño considerable y de un color claro, casi parecido al de su piel. Los pezones de Mio eran del mismo tono, aunque sus tetas estaban erguidas. La punta del pezón parecía estar incrustada dentro de la areola. "Un pezón invertido" pensó Ichika. Hablaron un rato y la mujer mayor salió del cuarto. En ese momento, Mio comenzó a vestirse y salió de la habitación una vez que hubo acabado.
Ichika recordó el comentario que hizo Mio sobre que su familia era naturista y normalmente estaba desnuda en casa. Cuando comentó eso, sólo estaban presentes Kanna, Tetsurou y ella. Probablemente Kaito se enteraría a través de Tetsurou y se acercó a casa de Mio a comprobarlo.
Abrió otro video al azar y de repente vio su cuarto de baño. El de la casa. La puerta de cristal donde estaba el baño estaba cerrada, pero se veía que había alguien dentro. Al cabo de un momento, la puerta se abrió y apareció Nanami, la hermana de Kaito, totalmente desnuda. Tenía unos pechos bien erguidos, con los pezones de un tono claro y el coño lo tenía totalmente depilado; su raja se mostraba cerrada. Se dirigió a un lateral y desapareció de plano, para volver de nuevo con una toalla en sus manos y comenzar a secarse enfrente de la cámara. Probó otro video y apareció de nuevo el cuarto de baño con Nanami. Esta vez estaba desvistiéndose, dando la espalda a la cámara. Parecía que el ángulo de grabación era el mismo.
Ichika notó que sus pezones se endurecían y que la humedad de su entrepierna se hacía más evidente. Paró el video y copió todo el contenido del pendrive a su portátil. Una vez hecho esto, fue con su portátil al baño para tratar de descubrir donde estaba la cámara. Tras observar los dos videos, le pareció que la cámara se debería encontrar en una estanteria de madera que estaba en una esquina del cuarto de baño. En ese momento, sólo había toallas, detergente y algún rollo de papel higiénico. Probablemente Kaito colocaba la cámara oculta antes de que entrase Nanami a ducharse.
Volvió al cuarto de Kaito a dejar el pendrive en la bolsa y a guardarla junto con la otra debajo del colchón. Luego, volvió corriendo a su cuarto mientras se quitaba la camiseta y empezaba a desabrocharse el sujetador. Quería comprobar si la había grabado a ella. Al entrar en su habitación se dio cuenta que aún no había recogido el futón colgado fuera. Dejó el portátil en el cuarto, se puso de nuevo la camiseta y se dirigió a la terraza. El futón ya estaba seco, por lo que lo recogió y lo llevó de vuelta a su habitación.
Una vez puesto de nuevo en el suelo de la habitación, Ichika acercó el portátil y lo puso en el lateral del futón. Antes de tenderse, colocó una toalla para evitar volver a manchar el futón y se tendió apoyada sobre un lado. Ordenó los videos por la fecha de grabación y comenzó a abrirlos uno a uno.
Los primeros videos mostraban a Nanami en el baño; casi siempre entrando o saliendo de la ducha. En un par de ocasiones la observó como se sentaba en la taza del wáter, se abría de piernas y se masturbaba lentamente mientras se acariciaba las tetas por encima del vestido. Paró la imagen para contemplar con detenimiento el coño de Nanami. Tenía un tono rosa fuerte. Sus labios vaginales tenían un tono bastante más oscuro. Como la mano no dejaba de manipular el coño, no podía ver el clítoris de Nanami.
La siguiente persona que apareció fue Kanna; tras orinar, se secaba con esmero la entrepierna con papel higiénico antes de subirse las bragas y salir de plano. Se notaba a las claras que Kanna no se depilaba regularmente el pubis. Tenía una mata tupida de vello. También había dos de Mio orinando.
Por fin apareció Ichika. Había tres orinando y cuatro duchándose. En estos últimos, Ichika se desnudaba frente a la cámara (mostrando al pervertido de Kaito sus tetas y su coño casi totalmente depilado). En el último de ellos Ichika se acariciaba la raja mientras se secaba al salir de ducharse.
Desde que se puso a ver los videos, una mano de Ichika manejaba el ratón del portátil mientras que la otra se perdía dentro de sus bragas acariciando con ternura y parsimonia sus labios vaginales. No quería introducirse los dedos dentro para no acelerar la salida del flujo vaginal. Le resultaba placentero esas leves caricias que se hacía.
Los tres últimos videos eran grabaciones desde afuera de la casa de Mio. En uno de ellos aparecía de espalda en la cocina. Sólo llevaba puesto un delantal, por lo que su culo quedaba totalmente a la vista. Tenía la piel tersa, con un tamaño que a Ichika le parecía perfecto. Al girarse, podía verse con claridad el lateral de su pecho, que el delantal apenas podía sujetar.
Volvió a los videos de la hermana de Kaito masturbándose. Activó el modo repetición para que se reprodujesen continuamente; se bajó los pantalones y las bragas, se puso boca arriba torciendo la cabeza para seguir viendo la pantalla del portátil y comenzó a introducirse los dedos en su encharcado coño. Con la mano que le quedaba libre comenzó a frotarse el clítoris, intentando sincronizar su orgasmo con alguno de los dos de Nanami que se repetían sin cesar.
Al estar sola en casa, no le importó comenzar a gemir cada vez más fuerte, a medida que alcanzaba mayor placer y llegar al punto de no retorno del orgasmo.
—¡Síiiiii! ¡Nanami, traládrate el coño! —gritaba incoherentemente Ichika a la grabación que veía—. ¡Espera, que ya casi llego, corrámonos juntas!
—¡Aaaaaaaaahh! —exclamó en el momento de alcanzar el orgasmo.
Sus fluidos habían empapado la toalla que había puesto encima del futón. Ichika se incorporó y recogió la toalla apretándola contra su entrepierna para recoger todos los líquidos posibles y evitar que la mancha que empezaba a traspasar la toalla volviese a manchar el futón.
Una vez que recuperó el aliento, Ichika se puso en pie y se subió las bragas y los pantalones. Apagó el portátil y llevó la toalla a la lavadora. Al entrar en el cuarto de baño, volvió a mirar hacia la estantería donde Kaito colocaba la cámara. Decidió que si él podía grabarla desnuda, ella haría lo mismo. Aprovecharía alguna de las minicámaras que había traído de su nave espacial y las colocaría en el cuarto de baño. Con suerte podría grabar a Kaito pajeándose y así vería de nuevo la polla que se gastaba el chaval.
Mientras volvía por el pasillo vio en el suelo tirado su sujetador. Se lo había quitado mientras iba de la habitación de Kaito a la suya y no lo había recogido. Una idea perversa le vino a la mente. No se pondría de nuevo el sujetador, se quedaría solo con la camiseta. Así calentaría a Kaito cuando volviese. Cuando estuviese lo suficientemente excitado, seguro que se iría a hacerse una paja y ella podría grabarlo.
En su cuarto localizó el estuche donde guardaba parte de los aparatos electrónicos que había traído. Había sólo una cámara visible. Era de un tamaño minúsculo, un cubo de 2 centímetros de lado y medio centímetro de profundidad, pero con una calidad de imagen 3D holográfica.
—¡Qué raro! —dijo Ichika en voz alta—. Juraría que había tres cámaras más. Seguro que las está usando Rinon para vigilar la nave.
Colocó la cámara pegada a la pared enfocando la taza del wáter y la puerta de la ducha, y le activó el modo 'espía', con lo que ésta adoptó el color de los azulejos donde estaba adosada. A menos que alguien se acercase y tocase la pared, no notaría el bulto. Cogió el visor asociado a la cámara y comprobó que la imagen se proyectaba correctamente y con una claridad pasmosa. En el visor programó que la cámara se encendiese cuando notase la presencia de una persona en el cuarto de baño.
Al cabo de media hora, Rinon volvió del encargo que le hizo Ichika. Tras informarle que había realizado todas las tareas que le indicó, se dirigió al trastero de la casa, donde había montado su zona de trabajo personal. Al conectar el módulo de cámaras de video, observó que había una nueva instalada. La activó y comprobó que estaba colocada en el cuarto de baño. Tras apagarla, revisó las grabaciones de Ichika y observó como había vuelto a masturbarse. Le preocupó un poco que en un solo día se hubiese pajeado tres veces.
Ichika por su parte esperaba ansiosa la vuelta de Kaito de la excursión. Había estado en la cocina preparando la cena para cuando regresase Kaito. Esperaba provocarlo lo suficiente para que se fuera al cuarto de baño a aliviarse.
Ya cerca del anochecer Kaito volvió a casa. Llevaba en la mano un perro de peluche. Ichika le preguntó por él.
—Kanna los ganó en una atracción de tiro con escopeta —dijo Kaito—. Cuando llevaba ya ganados seis, el encargado de la atracción empezó a quejarse y Kanna los repartió entre nosotros. Luego se fue a …
En ese momento, Kaito se quedó con la palabra en la boca. Al mirar detenidamente a Ichika, se dio cuenta que no llevaba puesto el sujetador. Sus pechos se balanceaban libres debajo de la camiseta. Los pezones apenas se notaban gracias al fino algodón de la camiseta.
"¡Bien!", pensó Ichika. "Se ha dado cuenta; ahora a calentarlo". Comenzó a moverse por la entrada para que Kaito notase como sus tetas se bamboleaban con cada movimiento.
—¿Adonde fue luego Kanna? —preguntó maliciosamente Ichika mientras pegaba los brazos a sus costados y se cogía las manos a la altura de la barriga, con lo que conseguía apretar sus pechos con los bíceps.
—Fue … fue —decía entrecortadamente Kaito— a un saco de boxeo de esos para medir la fuerza del puñetazo. —Tragó saliva mientras seguía mirando embobado los pechos de Ichika—. Ninguno de nosotros fue capaz de superar su marca.
—¿Ni siquiera Tetsurou?
—¡Que va! Tampoco es que pusiera mucho empeño —respondió Kaito.
Observó fascinado como los pezones empezaban a marcarse sobre el algodón de la camiseta, y es que Ichika estaba empezando a excitarse mientras se pavoneaba delante del chaval.
—Bueno … voy a darme una ducha antes de cenar. —Consiguió decir a duras penas Kaito sin apartar la vista de los pezones de Ichika, que cada vez despuntaban más.
—¡De acuerdo! —le respondió Ichika—. Cuando tú salgas, entraré yo y luego ya cenaremos.
—¡Perfecto! —comentó Kaito, subiendo las escaleras hacia su cuarto.
—¡Que no se me olvide! —dijo Ichika mientras Kaito volvía la cabeza desde las escaleras—. Esta mañana he lavado las sábanas. Entré en tu cuarto a coger las tuyas. Ya están secas y las he dejado dobladas en tu cama. Espero que no te moleste.
—¡Qué va! —respondió Kaito sonriendo—. Perdón por el desorden del cuarto. Nunca encuentro el tiempo suficiente para recoger las cosas.
Ichika se acercó al salón, donde había ocultado el visor de la cámara y esperó paciente a que Kaito entrase en el baño. Al cabo de unos minutos el visor comenzó a mostrar a Kaito entrando en el baño. Llevaba una toalla y una bolsa. Dejó la bolsa en el suelo y la toalla junto a la puerta de la ducha. Comenzó a quitarse la ropa de espaldas a la cámara. Antes de quitarse los calzoncillos, y para alegría de Ichika, Kaito se volvió, mostrando una tienda de campaña enorme en la parte delantera. Cuando se bajó los calzoncillos, su polla erecta saltó como un resorte. Se sentó en la taza del wáter y comenzó a masturbarse enérgicamente.
Ichika apenas tenía tiempo de ver asomar el glande antes de que la mano de Kaito iniciase el movimiento hacia arriba ocultándolo casi completamente. Al cabo de unos minutos, Kaito incrementó la velocidad de la paja, y comenzó a correrse mordiéndose los labios para no gritar.
Varios chorros de semen salieron disparados de su polla cayendo en el suelo entre sus pies. Tras terminar de correrse, Kaito cogió un poco de papel higiénico y limpió el semen que estaba en el suelo, mientras su polla iba poniéndose flácida poco a poco. Tras tirar los restos al wáter y descargar la cisterna, se metió en la ducha.
Ichika se había estado acariciando los pechos mientras veía la escena. No quiso hacer nada más porque aquello merecía una paja placentera y tranquila. Se fue a su cuarto a buscar la ropa para ducharse cuando saliese Kaito, al que esperaba volver a ver desnudo cuando saliese de la ducha.
Al encender el visor, comprobó que no había imagen. "Claro, seré tonta. Kaito está dentro de la ducha, la cámara no detecta a nadie" pensó Ichika. Se quedó mirando como tonta hacia el suelo donde tenía enfocado el visor esperando que éste se activase. Al cabo de diez minutos, el visor mostró un brazo agarrando la toalla a través de la puerta entreabierta de la ducha. Cuando el brazo con la toalla volvió a la zona de la ducha, la imagen volvió a apagarse. "¿No le importa pajearse desnudo en el wáter pero tiene miedo de que alguien le vea secarse?" pensaba enrabietada Ichika. Tras un par de minutos, el visor mostró a Kaito saliendo de la ducha. Tenía la toalla enrollada en la cintura.
Tras acercarse al espejo y peinarse, Kaito cogió la bolsa que había depositado en el suelo y sacó un paquete de papel higiénico. Quitó el que había en la estantería, lo guardó en su bolsa y puso en su lugar el que había sacado previamente. Luego salió del cuarto de baño apagándose de nuevo el visor.
"Así que es ahí donde ocultas la cámara, pillín" razonó Ichika. Oyó a Kaito gritar que ya había terminado. Ichika cogió sus cosas y se dirigió al cuarto de baño. Al salir vio la puerta del cuarto de Kaito cerrarse. Antes de entrar ella en el baño, se mentalizó para no mirar la cámara de Kaito. Tenía que comportarse de la forma más natural posible.
Tras entrar y cerrar la puerta, se dirigió a la puerta de la ducha, dejó en el colgador su toalla y puso en la estantería, junto a la cámara de Kaito, la ropa que iba a ponerse tras la ducha. Volvió a la puerta de la ducha y empezó a desnudarse dando la espalda a la estantería, y por tanto al vouyer que luego vería las imágenes. Entró en la ducha y se dio un rápido remojón para quitarse el sudor. Cuando terminó, a diferencia de Kaito, salió desnuda y se puso a secarse de frente a la cámara. Una vez seca se acercó a por su ropa. Su monte de Venus quedaba a la altura de la cámara, que grabaría un primer plano de su escaso vello púbico. Se puso lentamente las bragas y luego con más rapidez el resto de la ropa. No quiso alejarse otra vez mientras se ponía el sujetador porque resultaría sospechoso. Metió la ropa sucia en la lavadora y salió del baño.
—¡Kaito, vamos a cenar! —gritó Ichika.
—¡Ahora bajo! —respondió Kaito.
Ichika se dirigió a la cocina. Al cabo de unos minutos apareció Kaito vestido con unas calzonas y una camiseta. Ichika sacó de la nevera la ensalada que había preparado y unos yogures. Mientras cenaban, Kaito le fue contando cómo habían pasado el día en el parque de atracciones. Tras cenar, fueron al salón y estuvieron viendo la tele un rato hasta que Kaito se fue a acostar. Ichika subió a su habitación y revisó de nuevo el visor de la cámara. Pasó la parte en la que ella entraba a ducharse. Luego vio como entraba Kaito y volvía a recuperar su cámara de video.
Esa noche no ocurrió nada más. El cansancio hizo mella en los dos (en un caso por la diversión en el parque de atracciones, y en el otro por el agotamiento de tantas masturbaciones).
