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Laplace's Angel.

Summary:

Nunca estuvieron destinados a estar juntos.

Y sin embargo, basto un solo encuentro en el jardín del Edén para que se anhelaran mutuamente.

Fueron felices. Hasta que la decisión de uno, perjudico al otro, y el Edén se marchito.

Miles de años pasaron, separados por el cielo y el infierno. Pero unidos por un sentimiento.
En el Edén lo llamaron amor, en el cielo lo llamaron odio.

En el infierno, tomaron juntos una decisión.

Notes:

Ciao!
El comienzo, nada nuevo, solo lo que algunos esperamos si Adam continua vivo en la S2.
No creí que terminaría escribiendo algo para este fandom, pero me enamore de este par de Losers.
Disfrutar~
PD: Portada del fic: https://twitter.com/EnilEnril/status/1787669525212623013

Chapter 1: One of us.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

En el principio, el universo era un vacío oscuro, desconocido, y en consecuencia, con infinitas posibilidades.

 

Entonces, se hizo la luz y la existencia comenzó.

 

Lucifer todavía recordaba esos tiempos, cuando fue parte de ello. La emoción que sentía cuando llevaba luz a los rincones de aquel lienzo, y el orgullo que hinchaba su pecho al ser halagado cuando sus creaciones eran las más brillantes en la oscuridad. Ese talento le honraría a su nombre angelical.

 

Con el tiempo su creatividad creció hasta ser tan inmensa como el universo. Y fue entonces cuando se le impusieron límites, y varias advertencias a favor de respetar el orden de la creación como sus superiores decidieron concebir.

 

Lucifer no estuvo de acuerdo. ¿Por qué poner un límite al conocimiento infinito?

 

Desafortunadamente, la respuesta fue más allá de su propia comprensión.

 

Desobedecer al cielo en favor de lo que creyó correcto lo hizo caer en desgracia, llevándose al abismo sus sueños, su esperanza, y todo lo que pudiera darle algo de felicidad o amor.

 

¡Eres el ser más odiado de toda la creación!

 

Las palabras resonaban en su cabeza, como una maldición. Mientras observaba a la creación más querida del cielo inerte en el suelo, en un charco de su propia sangre dorada.

 

Nunca quiso ese resultado, se suponía que había un acuerdo entre el cielo y el infierno que los favorecía . Pero el cielo nunca estuvo satisfecho con el balance de las almas del infierno, y Lucifer solo tenía el consejo de asegurar el bienestar de su familia, y los otros nacidos en el infierno. Era tan útil como intentar sacar el agua de un barco que se hundía.

 

Cuando se inmiscuyó en la pelea para defender a su hija, lo hizo ser consciente de los riesgos. Por esa razón, al enfrentarse a Adam, su objetivo era atacar su ego, pero ni siquiera él se imaginó que sus palabras burlonas solo contribuirían a enfadar al primer hombre, hasta avivar ese sentimiento tan intenso en sus ojos dorados.

 

Ese había sido el resultado de miles de años del odio de Adán, en contra del amor inmenso que Lucifer sentía por su hija.

 

- ¿Porque eres tan terco y estúpido? – Preguntó al aire. Pero sabía perfectamente que no obtendría respuesta, y no cambiaría lo que ya estaba hecho.

 

Lucifer se retira el saco de su traje, negándose a continuar observando el resultado de sus acciones en contra de quien alguna vez fue el primero por quien sintió algo . Ese era su destino con Adam, vivir la eternidad con su corazón comprimido.

 

Se inclinó, llevando la tela desde el pecho y hasta el rostro de Adam, pero cuando sus manos llegaron a centímetros de su cara sintió el suave aleteo de una mariposa.

 

- ¿Es posible…?

 

Lucifer dejó su saco, y en su lugar acercó su mano al rostro de Adán, la palma casi sobre su nariz. Espero un poco, hasta que sentí la sensación cálida de su respiración. Adán seguía vivo.

 

La realización lo hizo sentir una chispa, que justificó con la misericordia que Charlie le pidió para Adam. Y así fue como el Rey del infierno pasó los siguientes días ocupado durante el día y la noche.

 

En la luz, ayudaba a restaurar el hotel, para que esta vez fuera digno de su sangre real. Su intención era demostrar a todos, que la grandeza de su poder estaba a disposición de su preciada hija.

 

Casi era una pena que cierto demonio de la radio no pudiera verlo, eso le enseñaría lo que era el verdadero poder de un ser superior y con buen gusto. Sin embargo, estaba más encantado con su desaparición, y en el mejor de los casos, esperaba que estuviera muerto.

 

En las sombras, iba a su palacio por misericordia, cuidando de Adam, cuyo destino mantenía en secreto. Había recibido varias puñaladas en la espalda, justo en el centro de sus alas, y su corazón se había visto comprometido. Era un verdadero milagro que continuara con vida.

 

Lucifer conocía en carne propia el daño que las armas angelicales podían hacer a cualquier ser de la creación. Las heridas debían cerrar por completo, de lo contrario el más mínimo esfuerzo provocaría que se abrieran. La recuperación misma seria una tortura lenta, e incluso si llegaban a cicatrizar quedaría un vestigio de dolor.

 

Relacionado a Adam, estaba su situación actual con el cielo, pues a pesar de lo ocurrido, no habían recibido ningún mensaje o señal que amenazara su reino con terribles consecuencias. Aun así, Lucifer no se sentía particularmente preocupado, porque tenía a Adam en su poder, y eso debería ser suficiente para atraer la atención de Sera, y conseguir una reunión en la que pudieran hablar del acuerdo, y buscar la manera de apoyar los ideales de Charlie.

 

Sabía que era una encomienda difícil, ya que tanto Adam como Charlie habían roto dicho acuerdo al atacarse. Pero, Lucifer se permitió ser de nuevo ese soñador que desecharon, tenía la motivación para luchar por eso.

 

Con esto en mente, disfruto de la sensación de orgullo que hincho su pecho, cuando se unió a su hija y sus amigos para apreciar el nuevo hotel, un edificio de lujo con todas las comodidades y necesidades para tener a un número considerable de almas que quisieran redimirse.

 

Era un motivo perfecto para celebrar y olvidarse temporalmente de cualquier problema, sin embargo todo eso se amargo cuando Alastor se presento ante ellos, demasiado vivo para su gusto. Y como si el bastardo trajera consigo algún tipo de desgracia, en ese mismo momento el cielo se estremeció.

 

Al instante, una luz cegadora cayó al infierno. El estruendo hizo temblar la tierra, desde la cima hasta el más profundo de los anillos, causando conmoción y algunos gritos por el temor a lo desconocido. Cuando la luz se disipo, Lucifer busco el propósito de aquel inesperado ataque, pero no había heridos a la vista, solo un profundo silencio. Entonces, siguió la mirada de demonios y pecadores que observaban con asombro el edificio que segundos atrás fue el más brillante de la ciudad.

 

- ¿Papá…?

 

Lucifer sintió la mano de su hija tocar la suya, sin embargo, mantuvo su mirada sobre la embajada, cuya luz celestial se había apagado. Por inercia levanto su mirada hacia el firmamento, solo para ver como el vestigio del reino de los cielos se desvanecía.

Lucifer frunció el ceño, había esperado consecuencias, pero no estaba realmente seguro de lo que iba a suceder ahora. Con el exterminio, todos se preparaban para el caos que Adam y sus ángeles ocasionaban una vez al año, pero el silencio era una acción impredecible, y en experiencia de Lucifer, peor que una amenaza de muerte dicha a los gritos.

 

- ¿Papá? – Un apretón en su mano finalmente le hizo mirar en dirección de Charlie. En donde fue recibido por la angustia en su mirada, con miles de dudas a las que tenía que responder.

 

- No te preocupes. – Se animó, mirando con desdén hacia el cielo.- Solo están siendo dramáticos.

 

Aun entonces, Lucifer no estaba preocupado. Conocía el interés de Sera por eliminar el riesgo que los pecadores representaban contra el cielo. El propósito de los exterminios era controlar la sobrepoblación, y de esta manera prevenir la posibilidad de una guerra en la que fueran superados en número.

Sin embargo, ahora los pecadores y otros seres del infierno sabían que solo se necesitaban armas angelicales para defenderse del cielo. Entonces, sus preocupaciones respecto a la guerra se habían duplicado, y debería hacer algo al respecto.

 

- Tenemos un acuerdo por el cual hablar.

 

- Si, pero ese acuerdo esta jodido porque, Adam…

 

- Shh, confía en mí, cariño.- Lucifer le impidió decir aquella mentira, pero al mismo tiempo se guardo para sí mismo la verdad. No era el momento oportuno para decirle que Adam estaba medio vivo en su palacio, esto agravaría el malestar de su hija y sus amigos, quienes todavía lamentaban las muertes de sus compañeros caídos. - Vamos a solucionar esto, juntos.

 

- Gracias, papá.- Charlie sonrió, con esa esperanza inmensa en sus ojos, y después lo abrazo, llenando su corazón de calidez.

 

Desde ese acontecimiento intentaron continuar con su día a día, pero sin señales del cielo, el ambiente en el hotel se fue tornando algo deprimente. Y como en el infierno siempre podía haber más negatividad, los medios de comunicación del comenzaron a difundir burlas en su contra,  asegurando que el silencio del cielo era una señal de que el sueño de Charlie era un propósito inútil, incluso se hablo de un nuevo exterminio, uno más devastador, comparable al fin de los tiempos.

Solo eran rumores, pero llegaron hasta los anillos inferiores, causando inquietudes en los otros pecados. Algunos querían saber que tan serio era el problema para ayudarlo de alguna forma, mientras que los otros solo querían asegurarse de que su pacifica y cómoda vida no fuera perturbada por culpa de sus acciones.

El Rey atendió a todos, intentando mantener el orden entre sus hermanos, al mismo tiempo que cuidaba el ánimo de su hija y sus amigos, e incluso su propia cordura. Eso ya era suficiente malo, pero en su existencia maldita las cosas siempre podían ponerse peor.

 

El sonido del cristal rompiéndose interrumpió a Lucifer en su descanso cuando jugaba con sus patitos de goma. Se levanto de su asiento, corriendo directamente hacia la ventana desde donde escucho aquel estruendo.  El brillo de las alas doradas bajo la luz del atardecer sombrío fue una respuesta rápida.

 

Lucifer hizo un portal, expandiendo sus propias alas al momento de cruzar, volando rápidamente hasta el ángel confundido, cuyo aleteo era descuidado, dando la impresión de que podría precipitarse hacia el suelo en cualquier momento.

 

Adam miraba hacia todas direcciones, como si intentara reconocer el lugar donde estaba. Perdido en su último recuerdo durante la pelea, antes de que fuera herido por la espalda.

 

- ¿¡L-Lute…!? ¿¡Chicas…!? – Adam exclamó con dificultad. Otro de los efectos de esas semanas en cama.

 

Al escucharlo llamar a sus ángeles, recordó a esa que se acerco, gritando su nombre entre lágrimas. Y ahora, al ver como el propio Adam la buscaba, hizo que Lucifer se sintiera extraño.

 

- Adam.- Lucifer lo llamo, su voz firme y audible. La reacción fue inmediata, el ángel se giro en su dirección, y cuando reconoció su rostro, sus ojos reflejaron su ira.

 

- ¿¡Q-que…!? ¡Carajo…!- Sus aleteos se volvieron más pesados, y no perdió detalle cuando llevo una mano sobre su pecho.

 

- Te puedo explicar todo. Pero es necesario que te tranquilices. - Lucifer intento mostrarse accesible al dialogo, preparado para sostenerlo en caso de que sus alas finalmente se rindieran.- Tus heridas aun están terminando de sanar. Sería mejor si…

 

- ¿¡Heridas…!?

 

Adam apretó el puño contra su pecho, y casi al instante miro hacia arriba, en ese punto específico donde antes el cielo era visible. La expresión de horror en el rostro de Adam provoco que algo se removiera en su pecho. Como si estuviera presenciando su propia caída.

 

- Hey, espera, podemos…- Lucifer intento una vez más, pero entonces Adam se alejo de él, aleteando rápidamente en dirección a la ciudad.- ¡Adam! ¡Ah, carajo…!

 

Lucifer lo siguió, y se sorprendió al tener dificultades para alcanzarlo. Era evidente que Adam estaba usando todas sus fuerzas, y eso era un problema para ambos.

Afortunadamente, la persecución no duro mucho, Adam se detuvo en el centro de la ciudad, a una altura prudente para no ser percibido por los seres del infierno. Sus ojos buscaron en todas direcciones, mientras respiraba pesadamente.

Estuvo así por un rato, hasta finalmente encontró lo que buscaba, bajo las luces rojizas de los edificios en llamas y la sangre en las calles. Adam admiro la embajada, el edificio con el reloj de arena ahora estaba sumido en una oscuridad sombría, incluso banalizado.

 

- Adam…- Escucho la voz del diablo llegar detrás de él, provocándole la sensación aguda de cuchillos en su espalda. Como si su cuerpo reviviera el trauma antes de perder la conciencia.

 

- ¡Maldito…! ¿¡Que hiciste…!?

 

Adam reclamó, dirigiéndose hacia Lucifer con la intención de atacar, pero a mitad de camino llevo las manos a su pecho, mientras emitía un sonido estrangulado de su boca, y finalmente sus alas se rindieron.

 

Lucifer se apresuro para atraparlo, rodeando el torso del hombre con ambos brazos, y mientras se aferraba a la tela de su túnica, noto la mancha de sangre dorada que florecía en su pecho.

 

- Ah, maldito idiota… - Lucifer balbuceó en voz baja una letanía de maldiciones, mientras abría un portal para llevar a Adam de regreso al palacio.

 

Eligio otra habitación, una más cercana a la suya, y tras recostarlo en la cama, puso manos a la obra para sanar las heridas que se habían abierto, encontrándose ante otro serio retroceso en su recuperación. Malditas armas celestiales.

No hubo resistencia, Adam había perdido el conocimiento otra vez, y Lucifer estaba casi seguro de que fue en consecuencia a la impresión que le causo entender que estaba atrapado en el infierno y sin un medio para pedir ayuda.

Pero el rey estaba seguro de que eso era algo temporal, y que la embajada volvería a abrirse eventualmente. Entonces, todo lo que tenía que hacer era mantener a Adam en buen estado, incluso tratar de convencerlo de que tuviera la disposición de hablar y aceptar sus faltas en el ultimo exterminio.

Lucifer se burlo de este pensamiento, creer en la redención era una cosa, pero creer que Adam podía asumir la responsabilidad de sus actos, era demasiado fantasioso.

 

Pasaron casi tres días antes de que Adam recuperara la conciencia. Esta vez, Lucifer había estado atento a sus acciones, para no pasar por otro ataque de pánico con persecución.

Dejo que se despertara por completo, que recordara el lugar donde estaba, y actuar en consecuencia. Los ojos de Adam escanearon la habitación, y su ceño se frunció al reconocer parte de la decoración que en nada se parecía al cielo. Cuando intento levantarse, fue momento de intervenir.

 

- Quédate quieto.- Lucifer advirtió con voz baja, dejando a Adam a medio camino de sentarse en la cama.- Vas a joderte, otra vez.

 

- Vete al carajo, imbécil…- La voz de Adam aun estaba ronca y tenue, pero sus insultos fueron encantadoramente audibles, para el gusto de Lucifer.

 

- ¿Así es como me agradeces? – Preguntó con un toque de burla, intentando no verse afectado por las palabras de Adam.- Te salve de morir, o peor aún, de ser comida para caníbal. Incluso ahora…- Hizo una pausa, caminando lentamente hasta la cama para mirar de cerca el rostro pálido de Adam.- Deberías agradecerme de rodillas que no estás en uno de mis calabozos siendo castigado por tus acciones en contra de mi querida hija.

 

- No te debo una mierda…- Adam siseó, mirándolo con todo el dolor que tenía en su herido corazón.- Esto es tu culpa, patético Rey del infierno. ¡Actuaste en contra del acuerdo y me atacaste!

 

- Tú atacaste a mi hija y sus amigos. - Lucifer lo acuso, a lo que Adam respondió con una risa baja y estrangulada.

 

- Ataque a los pecadores. Porque ese es mi puto DEBER.- Enfatizo sus palabras apenas un poco más alto de lo que su voz le permitía.- Tu hija tenía que hacerse a un lado, pero eligió jugar a la heroína. Y por cierto, ella y sus malditos engendros fueron los primeros en atacar. Estaba planificado.

 

- Porque tú la amenazaste, fuiste directamente al hotel, tu intención era atacar primero, pero no esperabas encontrar resistencia. – Lucifer insistió, su molestia marcándose en su rostro y el tono de su voz.

 

- Por qué no debía haber puta resistencia. Eso decía el acuerdo y tú lo firmaste. - Adam mostro una sonrisa venenosa. Lucifer apretó el bastón en su mano, acorralado por sus propias decisiones.- Y en todo caso… ¿Desde cuándo empezaste a creer en sus ridículos ideales?- Adam frunció el ceño, su rostro seguía siendo tan expresivo como lo recordaba. Era interesante, después de todos esos años viéndolo usar la máscara.

 

- Charlie me hizo ver las cosas desde otra perspectiva. No todos los pecadores son tan terribles como pensaba…

 

- ¡Basura! Antes de ese día fueron miles de años en los que nunca expresaste ni un ápice de compasión por ellos, los despreciabas como la puta peste. Por eso aceptaste el acuerdo, para deshacerte de ellos.

 

- Todos podemos cambiar nuestra manera de ser y pensar.

 

- ¿¡Cambiar!? ¡Eres el puto diablo y estas en el infierno por esa maldita razón!

 

- Tú estás en el cielo, y te comportas como un pedazo de mierda.- Lucifer se burló, con una sonrisa peligrosa. El Adam ante él no era ni el polvo del Adam que conoció en el Edén.- Pero no debería extrañarme. ¿Verdad?

 

- Pura mierda. ¿Estás criticándome otra vez…?- El primer hombre siseó, esta vez logrando sentarse lo suficiente para conseguir algo de altura por encima de Lucifer.- Lo único que hiciste fue volverte aun más patético de lo que ya eras. Y sorprendentemente, después de esto…- Señaló, con las manos sobre su pecho dolorido.- Lo jodiste aun más. ¡Debiste quedarte al margen! ¡Y controlar a tu maldita hija!

 

- ¡No te permito hablar así de ella…!- Lucifer amenazo, lanzando su bastón hacia el otro extremo de la habitación, mientras las llamas infernales se encendían en sus manos.

 

- ¡Mátame entonces!- Adam gritó, con un sollozo estrangulado atorado en su garganta. Fue lo suficiente inesperado para que Lucifer se sorprendiera. - ¡Prefiero estar muerto que quedarme en este basurero, solo porque quisiste jugar al Rey misericordioso!

 

- ¡Adam…!

 

- ¡Antes no sentiste esa clase de basura por mi! ¡No la necesito ahora!

 

- Estas siendo tan dramático.- Lucifer suspiró profundamente, mientras las llamas en sus manos se apagaban.- Sigues vivo, y cuando esto se aclare recuperaras tu lugar en el cielo.

 

- ¡La puta embajada está cerrada! ¡Ni siquiera puedo ver el reino de los cielos!

 

- Si. Debo admitir que no me esperaba eso. Es como si estuvieran teniendo un ataque de perra.- Lucifer volvió a mirar a Adam, y se sonrió burlonamente.- Bueno, es algo en lo que te pareces a ellos.

 

- ¡Jodete, pendejo!- Adam reunió la suficiente fuerza para alzar su mano y mostrarle el dedo medio.- ¡Esta situación es muy grave, no es para que hagas bromas al respecto!

 

- Tranquilízate. Sera no va a quedarse en silencio por mucho tiempo. Querrá un arreglo, y tal vez unas cuantas cabezas.- Lucifer acerco su mano a la de Adam, con la intención de tomarla, pero el ángel la alejo antes, dedicándole su total desprecio. Lucifer sonrió.-  Y más importante aún, el cielo jamás se permitiría perder el alma de su creación más preciada. Te llevare de regreso, y este suceso solo será un tema para conversar y reír en otro momento.

 

- ¡Carajo! ¿¡No me estas escuchando!? – Adam gritó, su voz casi destrozada mientras se recostaba pesadamente en la cama, frunciendo el ceño ante el daño que le causo esta acción.- ¡No puedo volver al cielo! ¡Falle en mi deber, y lo que fue acordado…! – Su grito se ahogo a mitad de su declaración. La respiración agitada de Adam y su expresión dolorida fueron una señal a tomar en serio.

 

- Si. Creo que todavía tienes algo revuelto tu pequeño cráneo.- Lucifer suspiró, elevando una de sus manos sobre el rostro de Adam.- Vuelve a dormir.

 

- ¡No te atrevas…! - La advertencia de Adam quedó a medias cuando Lucifer uso algo de su poder para forzarlo a caer en un profundo sueño.

 

Cuando aparto su mano pudo ver el rostro de Adam, sus rasgos marcados con dolor y enojo, luchando contra él incluso en sus sueños. El rey lo contemplo en silencio, pensando en sus palabras.

 

En el acuerdo nunca se dijo que Adam podía recibir un castigo por fallar en algún exterminio. Entonces, la actitud del primer hombre tenía que ser solo una rabieta a su ego herido. Bastaba recordar que había bajado la guardia al hacer una rabieta porque las cosas no estaban saliendo como quería.

 

Lucifer se quedo con ese pensamiento, como justificación a sus palabras, el cielo nunca le daría la espalda a su mocoso malcriado.

Entonces, un par de días después, durante una mañana tranquila en el infierno, el edificio de la embajada se ilumino de vuelta con luz divina.

Charlie lo había llamado de inmediato, avisándole que un mensaje de la embajada había llegado al hotel, solicitando una reunión urgente. Lucifer no paso por alto el nerviosismo en su voz, así que no dudo en ofrecerle su apoyo, para reunirse con ella y ayudarla a enfrentar al cielo esta vez.

 

- Estaré ahí en breve, querida.- El Rey termino la llamada, y al instante se encamino hasta la habitación en donde tenía a Adam recuperándose.

 

Desde su acalorada discusión, Adam se había mantenido en silencio, tampoco había intentado salir del palacio. Y Lucifer estaría bien con eso, pero Adam mantenía su actitud berrinchuda, negándose a recibir cualquier tipo de atención, incluso a comer. Eso no lo mataría, pero si entorpecía su recuperación.

 

- Adam.- Lucifer exclamó su nombre en voz alta. El ligero movimiento en la cama le hizo saber que estaba despierto, pero no recibió más respuesta que esa. El diablo suspiró.- Alégrate, traigo buenas noticias. ¡La embajada está abierta de nuevo! – Celebro con un balbuceo infantil, mientras se detenía al costado de la cama. Espero una reacción positiva, pero Adam solo se aferro a las sabanas y ajusto el capullo de plumas doradas que había hecho con sus alas para mantenerse oculto.

 

- Déjame en paz.- Gruñó.

 

- Vamos, deja de ser una perra dramática. Te ayudare a llegar, solo cruzamos el portal, y estarás en el cielo, siendo el idiota mimado de siempre.

 

- Maldito pedazo de mierda. Entiende de una puta vez, Sera no me dejara volver al cielo. – Adam recito sus palabras, con menos odio que el día anterior.- Falle…

 

- ¡Pff! Estoy seguro de que te ha perdonado cosas peores…

 

- ¿Qué carajo estas insinuando? – Adam se giro a verlo, las ojeras bajo sus ojos resaltaron el dorado.

 

- Sabes de lo que hablo.

 

- No cometí ni un puto error en toda mi maldita existencia. Siempre hice lo que me pidieron.

 

- Si, desgraciadamente. Eso hiciste.- Esta vez su reproche fue bastante claro.

 

- Jodete, Lucifer.

 

El diablo abrió la boca, a punto de decir algo, pero el tono de llamada de su teléfono lo interrumpió. Con una maldición baja observo la pantalla, era su hija llamándolo de nuevo.

Lucifer pensó rápidamente sus opciones, podía simplemente llevar a Adam por la fuerza, pero la confrontación no era una opción debido a sus heridas, tampoco podía dormirlo, necesitaba que estuviera consiente para enfrentar a Sera y el juicio que esperaba por ambos.

 

El sonido de llamada comenzando de nuevo lo saco de sus pensamientos, y convencido de que Adam no se iba a mover de esa cama, abrió el portal.

 

- Me voy a divertir cuando tus chicas tengan que venir a mi palacio para sacarte de esa puta cama, como la perra mimada que eres.- Lucifer escupió con disgusto, pero no recibió nada, ni siquiera un insulto de regreso. Suspiro pesadamente, y cuando el tono de llamada comenzaba una vez más, atravesó el portal.

 

Mientras el portal se cerraba, acomodo su sombrero de copa, y sacudió algo de polvo imaginario de su traje para intentar sosegarse. Nunca creyó que algún día sucedería, pero estaba empezando a extrañar al Adam engreído que se contoneaba frente a él como si fuera Dios en persona.

 

- ¡Papá!- Cuando levanto la mirada se encontró con Charlie. La expresión angustiada de su hija lo obligo a sonreír.

 

- Disculpa la demora, cariño.- La abrazo cuando se unió a ella, asegurándose de que fuera uno muy fuerte y reconfortante.

 

- ¿Tenias algún problema?- Preguntó mientras su abrazo terminaba. Lucifer la miro, pensando en cómo responder a esa pregunta. Desde que llevo el cuerpo moribundo de Adam a su palacio había mantenido este hecho en secreto, y aun le preocupaba la reacción de su hija.

 

- Hum, como decirlo…- Lucifer tomo su mano, mientras que con la otra se apoyaba en su bastón.

 

- ¿Es por la reunión? – Preguntó cautelosamente.

 

- Si.- El diablo respondió. Mientras comenzaban a caminar juntos hasta las puertas de la brillante embajada. Los grafitis y otros destrozos habían desaparecido, como si nada hubiera pasado en los días que estuvo cerrada.

 

- Por favor, dime.- Ella casi suplico, con una sonrisa amable mientras se detenían frente a las puertas de la embajada.- Mejor si es algo útil para enfrentar lo que espera por nosotros ahí adentro.- Agregó, tomando la manija de la puerta.

 

- Lo hice con esa intención…- Lucifer frunció el ceño, entrando juntos al edificio.- Pero creo que fue una pésima idea.

 

- Oh, papá. No hay malas ideas.- Charlie lo animó con voz amable.- Es bueno tomar todas en cuenta, aun si la ayuda es mínima.- Lucifer se permitió sonreír, pero mientras se detenían frente al altar se sintió agobiado. Puso su bastón bajo el brazo, para tomar el pergamino dorado y registrarse.

 

El pergamino se desvaneció en el aire, la puerta lateral se abrió. Ya no había marcha atrás.

 

 - Adam está vivo.- Lucifer le hizo saber, invitándola a entrar primero a la sala donde iban a reunirse con el cielo. Pero Charlie no se movió, en su lugar lo miro con sus ojos bien abiertos, el asombro en toda su cara, combinándose con la confusión, el horror, y muchas otras emociones.

 

- ¿C-como…? - Preguntó entre balbuceos, todavía procesando las palabras.

 

 

- Si, lo tengo bajo mi protección en el palacio.- Lucifer le mostró una sonrisa nerviosa mientras tiraba del cuello de su camisa.- Yo, tal vez, ¿Lo salve de morir…?

 

- ¡Papá!- Charlie finalmente gritó, no era un reproche, no del todo.

 

- L-lo siento, querida. Debes estar muy molesta.- Lucifer lo asumió rápidamente.- Pero cuando descubrí que estaba vivo, simplemente, tenía que…

 

- No reprocho que lo salvaras, eso es muy misericordioso de tu parte. Pero… ¿P-porque no me lo dijiste antes? – Cuestionó, mirando reojo la entrada a la sala donde los estaban esperando.

 

- T-tenía una idea, para enfrentar las consecuencias de lo ocurrido ese día, pero Adam se negó a venir, ese maldito no está dispuesto a aceptar sus errores, ¡Incluso dijo que prefería estar muerto! ¿Puedes creerlo? Porque yo no…- Lucifer divago en voz alta.

 

- Entonces…

 

- Simplemente, déjame hablar a mí. – Lucifer suspiró, mirando atentamente la entrada al salón. Charlie imito su acción y por un momento hubo un rastro de duda en sus ojos, tal vez influenciado por el miedo a lo que escucharían ahí adentro.- Me ocupare de esto, y todo estará bien.

 

- De acuerdo. – Charlie finalmente acepto, pero su semblante mantuvo esa tensión.

 

- Gracias, querida.

 

Compartieron una pequeña sonrisa, y entonces entraron a la sala. Lucifer había estado en ese lugar incontables veces, y Charlie apenas una vez, pero la experiencia fue lo suficiente desagradable para que se sintiera como una eternidad de malos recuerdos.

Se dirigieron juntos hasta la mesa y una vez ahí, la luz celestial brillo hasta que se materializo en la proyección de los dos seres angelicales. Lucifer reconoció a Sera, su semblante rígido y su mirada fría como cuchillos sobre él y su hija. A su lado había un contraste, un joven serafín, con una mirada cálida, pecas brillantes espolvoreando su rostro, y una amplia sonrisa de alegría, dirigida especialmente para Charlie.

 

- ¡Hola, Charlie!

 

- ¡Hola, Emily, que gusto verte! – Charlie sonrió genuinamente feliz, pues no esperaba verla desde ese juicio fallido en el cielo.

 

- ¡Y aun no has escuchado las buenas noticias! – Lucifer no pasó por alto estas palabras tan esperanzadoras, así como la expresión de disgusto de Sera antes de inclinarse ante el serafín más joven.

 

- Emily, prudencia.- Su voz fue amable, algo que Lucifer ni siquiera recordaba haber escuchado antes. Y brevemente, observo la interacción entre ambas, la sonrisa que Sera le dedico y la caricia sobre su cabeza, fue casi maternal.

 

- Oh, sí. Lo siento.- Ella se disculpo, pero la sonrisa y el brillo en sus ojos era un faro. Estaba demasiado feliz para ocultarlo, y tanto Charlie como Lucifer querían conocer el motivo.

 

- Entonces, comencemos con esto.- Sera volvió su atención sobre Charlie y Lucifer, sus manos unidas al frente en una postura mezquina.- Supongo que se percataron de que la embajada fue cerrada, temporalmente.

 

- Si, eso fue, inesperado…- Charlie susurró, todavía estremeciéndose cuando recordaba el fuerte estruendo que hizo temblar su reino.

 

- ¿Puedo conocer el motivo de dicha acción y porque no se notifico con anticipación?- Lucifer se animo a preguntar.

 

- Fue parte de un protocolo que se activa en caso de una declaración de guerra.- Sera respondió con una ligera molestia en su rostro.

 

- ¿G-guerra…? – Charlie balbuceó, con una sonrisa nerviosa en sus labios. Lucifer se lo tomo con calma, porque sabía que en el cielo estaban obsesionados con la idea de que el infierno algún día se levantaría en su contra.- N-no es el caso, simplemente, defendí mi hotel, y a mi gente.

 

- Charlie, eres la princesa del infierno, tus acciones, incluso las que consideras buenas, tendrán consecuencias. Y en este caso actuaste por encima de un acuerdo que fue aceptado por tu padre, el Rey del infierno.- Les recordó, mientras miraba a Lucifer con desaprobación.

 

- Y al intervenir en esa pelea aprobé sus acciones en contra de dicho acuerdo.- Lucifer le hizo frente a Sera, mientras se apoyaba en su bastón.- De hecho, no tengo problemas en darlo por terminado, justo ahora.

 

Lucifer noto el ceño fruncido de Sera, la desaprobación a su actitud desafiante, como en los viejos tiempos. Hubo un breve silencio en el que toda la tensión del cielo y el infierno se concentro en esa habitación.

 

- Por eso es que estamos aquí, Lucifer.- Sera pronuncio su nombre con una silenciosa advertencia. Hizo una pausa, y de reojo miro a Emily, quien estaba agitándose en su lugar, ansiosa por lo que sea que estaba por venir.- Oficialmente y a partir de este momento, se cancela el exterminio anual. Que armas angelicales fueran dejadas disposición a del infierno, es imperdonable.

 

Lucifer frunció el ceño ante su declaración, estaba de acuerdo en que Adam era un imbécil, y el ejemplo más claro de cómo el poder y la arrogancia del cielo podían arruinarte. Pero fue Sera quien lo puso en ese puesto, y le permitió hacer lo que quisiera como un mocoso sin supervisión. Adam era el ejemplo perfecto de cosechar lo que se siembra.

 

- Me alegra que lo tomaran en consideración.-  Charlie pensó en voz alta, un poco abochornada por el hecho de que ellos habían usado esas armas para defenderse. Hasta cierto punto, eso significaba que si Adam y sus ángeles no hubieran actuado descuidadamente,  no serian consientes de que no eran invencibles.

 

- Entonces... – Lucifer volvió a hablar, manteniendo su mirada fija en Sera.- ¿Qué es lo que el cielo quiere en su lugar?

 

- ¡Redención!- Emily respondió, tomando por sorpresa Lucifer y Charlie.

 

- ¿L-lo dices…? ¿¡En verdad!? – Charlie brillo al instante, con una amplia sonrisa en sus labios. Lucifer quiso dudar, pero Sera no dijo nada para refutar lo que Emily acababa de decir.

 

- ¿Los conoces? – Emily se acerco a Charlie, en sus manos llevaba tres fotografías. Charlie realmente no podía sostenerlas, pero las observo en las manos de Emily. Le basto menos de un segundo reconocer a quienes aparecían en esas imágenes.

 

- ¡Son Pentius y sus chicos! – Llevo sus manos sobre sus mejillas, en un gesto conmovido de pura felicidad.- ¡Mira, papá! ¡Son ellos! ¡Se ven un poco diferentes pero…!

 

Lucifer se sintió un poco entumecido, intentando procesar lo que estaba sucediendo mientras su hija lo acercaba hasta donde el serafín se encontraba. Un vistazo a las imágenes confirmo lo que Charlie celebraba entre lágrimas. Era cierto que se veían un poco diferentes, colores más claros y todo ese brillo divino, pero reconoció al hombre serpiente y a sus ayudantes, una versión celestial de ese cuadro que era honrado en el hotel junto a la estatua de Dazzle.

 

- El cielo ha tomado la redención de ellos como la prueba de que es posible salvar las almas de los pecadores en lugar de destruirlas.- Emily continuo hablando, mientras Charlie era un mar de lagrimas, Lucifer estaba sorprendido.- En respuesta, el cielo quiere dar un segundo juicio a estas almas. Trabajando contigo, Charlie.

 

- ¡Cuenta conmigo!- Charlie respondió, secando sus propias lagrimas. Apenas podía con su entusiasmo, lo que para Lucifer era tan entrañable como preocupante. Toda esa situación era demasiado buena para ser verdad.

 

- Entonces, ahora vamos a hablar de los términos.- Sera tomo la palabra, y Emily volvió a su lado.- El propósito de los exterminios era ayudar a controlar la sobre población en el infierno, por lo tanto se esperan los mismos números con la redención.

 

- ¡Claro, sin problemas! – Charlie acepto de inmediato, Lucifer en cambio se preocupo seriamente. Amaba a su hija soñadora, pero todavía necesitaba aprender a tomar en serio las dificultades.

 

- ¿Al menos eres consciente del numero? – Sera cuestionó, mirándola seriamente.

 

- Ah, bien, recuerdo que…- Charlie hizo una pausa, rememorando aquella infame reunión con Adam en su mente.  El numero de almas que Lute aseguro había ejecutado en un solo día, y eso sin contar los números de los otros ángeles. Entonces, su alegría paso al pánico en un parpadeo. - P-pero… ¿Conseguir esos números en un año?

 

- En realidad, lo ideal sería el doble de esos números a lo largo de un año.- Sera respondió, cruzando sus manos detrás de su espalda.- Pero queremos ser realistas con el primero. Y en base a eso, evaluar esta nueva propuesta, y decidir si es algo permanente o si se deberán implementar otras medidas.

 

- ¿Qué clase de medidas?- Lucifer preguntó.

 

- Las necesarias.- Sentenció, con un toque de frialdad en su mirada.- El cielo no permitirá que esta clase de riesgos se repitan. Tuvimos bajas importantes, Adam fue uno de esos números…

 

- Respecto a Adam, y el acuerdo…- Lucifer interrumpió a Sera, intrigado por las palabras que había usado para referirse a Adam.

 

- Si. Ya estamos al tanto de su destino, Lute entrego la prueba de su final.- Sera tomo de nuevo la palabra, alzando su voz para asegurarse de no ser interrumpida. – El cielo siempre lamentara el resultado de sus decisiones.

 

- Pero, Adam esta…- Charlie miro de reojo a su padre, esperando que dijera la verdad. Sin embargo, Sera se impuso nuevamente.

 

- ¿Quieren hablar del nuevo acuerdo, o que hablemos de las consecuencias del que rompieron?- Sera les otorgo opciones, pero en realidad era una amenaza muy clara.

 

- El acuerdo… - Lucifer respondió con voz baja mientras comprendía los hechos. Contrario a lo que había asegurado, Adam se negó a ir con él a la embajada porque era consciente de sus faltas, y el castigo se le había impuesto anticipadamente. Ahora, le intrigaba saber cuando fue pactada esa condición entre Adam y Sera.

 

- Entonces, aclarados los puntos.- Sera trajo su atención de regreso, mientras un pergamino dorado, envuelto en luz divina se presentaba frente a él y Charlie. Ya había sido firmado por parte del cielo, y aun así, Lucifer se aseguro de leerlo de principio a fin, e incluso entre líneas, hasta confirmar que todo era tal cual Sera había dicho.

 

Charlie lo miró entusiasmada, a pesar de los riesgos quería seguir adelante. Lucifer tenía sus dudas bien infundadas, consciente de que la duración de este trato estaba condicionado a un resultado casi imposible. Pero en ese momento era la única oportunidad para su hija.

 

- De acuerdo.

 

Lucifer y Charlie firmaron el nuevo acuerdo, y entonces este se desvaneció en el aire creando una poderosa energía celestial que al instante se manifestó dentro y fuera de la embajada, cuando la luz se disperso, la habitación en la que estaban tenía el aspecto de una sala de juicio. Afuera, el reloj de arena fue remplazado por una torre con una campana, que continuaba otorgando ese brillo celestial en la ciudad, ahora como un faro de salvación.

 

- Nos mantendremos en contacto como se hacía antes con la embajada. Los juicios se llevaran a cabo aquí, así como la ascensión de los redimidos.- Emily les explicó, su voz amable y presencia, siendo el alivio a toda la tensión que Sera transmitía con una simple mirada.- El resto depende de ti, Charlie.

 

- ¡Confía en nosotros!- Charlie tomo la mano de Lucifer, quien le dedico una sonrisa de apoyo.

 

- Muy bien, entonces es todo, esta reunión ha terminado.- Sera declaró abruptamente, y antes de que Charlie pudiera despedirse, se desvanecieron en aquella luz divina.

 

Esa acción grosera no apago los ánimos de la princesa, Lucifer escucho un chillido de alegría, y también sintió su fuerte abrazo rompe huesos. Después estaban caminando fuera de la nueva embajada, mientras escuchaba a Charlie hablar.

Ella estaba entusiasmada y radiante. En la tragedia y casi a costa de su vida, había ocurrido un verdadero milagro, al mostrarle al cielo que siempre estuvo equivocado en su juicio.

Pero era su otro juicio el que lo tenía pensativo.

 

- ¡Estoy segura de que Vaggie se emocionara con las buenas noticias! ¡Y el resto de los miembros del hotel! ¡Oh, ya quiero ver la reacción de Alastor!- Charlie continuo hablando, hasta que una vez fuera de la nueva embajada, miro en dirección a su padre, que no había dicho ni una sola palabra. - ¿Papá, que tienes?

 

- Bueno, no me mal interpretes querida, esto es maravilloso. Le diste una lección al cielo, incluso a mí, y cuando hagamos el anuncio oficial, el infierno se estremecerá. Pero…

 

-  Oh, carajo, es cierto… ¿Adam?

 

- Adam…

 

-  Me emocione tanto que me olvide de él. - Charlie balbuceó, mirándolo apenada.

 

- Ojala yo pudiera hacer lo mismo… - Lucifer declaró en un suspiro.

 

Se quedaron en silencio, pensando en su propia opinión respecto a Adam. Charlie consideraba que se merecía el infierno, por todas las cosas horribles que había hecho desde su posición en el cielo. Pero solo para que aprendiera algo de empatía hacia su propia descendencia.

Sin embargo, Lucifer era más consciente de la culpa que cargaba sobre la existencia de los pecadores y el pecado mismo. Y en consecuencia, en la vida de Adam.

 

- ¿Necesitas ayuda? Tal vez, si hablamos con él… – Charlie ofreció, algo muy considerado, pero imposible. Lo que menos quería era tener al primer hombre despotricando en contra de Charlie.

 

- No te preocupes, me encargare.- Lucifer sonrió, intentando convencer a Charlie y a si mismo.- Yo sé cómo se siente cuando el cielo te da la espalda… Y si tomamos en consideración el carácter de Adam, necesitara mucho tiempo para asimilarlo.

 

- No estoy burlándome, pero es irónico que termine de esta manera, cuando él y Lute le hicieron lo mismo Vaggie.- Charlie pensó en voz alta, recordando lo que su novia le había contado de su terrible experiencia cuando fue dejada en el infierno a su suerte.

 

- Estar aquí ya es suficiente malo para él.- Lucifer suspiró pesadamente. – Pero no te preocupes, encontrare la manera de solucionarlo. Sin embargo, de preferencia, hay que mantener el estado de Adam en secreto, así evitamos problemas. No quiero pensar en la cantidad de demonios y pecadores que felizmente invadirían mi palacio para tener su cabeza.

 

- Tienes razón…- Charlie pensó, considerando como reaccionaria Vaggie y los residentes del hotel si se enteraran de que Adam seguía vivo.- Cuenta conmigo, papá, no se lo diré a nadie.

 

- Gracias, querida. – Lucifer arrullo a su hija, y se acerco a ella para abrazarla.- Lograste que el cielo te escuchara, estoy muy orgulloso de ti, Charlie.

 

- Gracias, a ti por apoyarme.- Le sonrió, mientras correspondía a su abrazo.

 

- En realidad, debí hacerlo desde el principio…

 

- Lo hiciste en el momento oportuno.- Las palabras de Charlie lo consolaron. Sin dejar lugar a dudas que su hija era lo mejor que le había sucedido en el infierno.

 

- Entonces. No dejemos que la emoción decaiga. ¡Hay que preparar todo para hacer el anuncio oficial!

 

Lucifer salto en su lugar, compartiendo el entusiasmo de Charlie. Y padre e hija se dirigieron de regreso al hotel con sus expectativas en alto.

Ese iba a ser un día jodidamente feliz en el infierno.

Y uno de gran regocijo para el cielo.

 

Tras cientos de años en silencio, Dios les había mostrado porque era el ser supremo de la creación. Y en honor a una de sus muchas cualidades, actuó de forma misteriosa, para hacer posible lo que para muchos fue impensable;  dar una segunda oportunidad a los pecadores.

Y con la presencia de los redimidos en el cielo, comenzaron a desmoronarse los cimientos que Sera había forjado con miles de años de obediencia y algunos secretos muy necesarios.

La boca imprudente de Adam había desencadenado todo. Ángeles buscándola con miles de preguntas respecto a ese pacto con el infierno, y el exorcismo de almas. Después fue la necesidad de un sacrificio de amor, una orden sin cumplir, y que Dios mismo interfiriera en el conflicto.

 

Y ante su infinita autoridad, Sera no tuvo más remedio que aceptar la redención. Refiriéndose a esto como un acto de misericordia, para no admitir en voz alta que había tomado muchas decisiones cuestionables en nombre del bien.

El decreto había sido recibido en el cielo con altas expectativas. Pues para muchos, esta era la prueba de que Dios seguía guiándolos cuando se alejaban del camino. Sin embargo, también había descontento.

 

¿Por qué darle otra oportunidad a quienes no cumplieron las reglas en vida?

 

Sera estaba de acuerdo con ese pensamiento, pero tenía que ser imparcial, o de lo contrario muchos considerarían que estaba desafiando el designio de Dios.

Recurrió a la parábola del hijo prodigo para calmar las aguas. Dejando en entre dicho que este acuerdo era temporal.

 

- Con el nuevo acuerdo firmado, es oficial.- Sera habló en voz alta dentro de la habitación tenuemente iluminada con su propia luz divina. Su vista estaba fija en la pantalla de su tableta, mientras mantenía una video llamada.- Adam ha dejado de ser un riesgo para nuestros planes. - Hubo un breve momento de silencio, en el que la noticia fue procesada por la otra persona.

 

- Entonces. ¿Qué sucederá ahora?

 

- Vamos a esperar…- Sera murmuró, con una mueca de disgusto.- Con los resultados del primer año, el consejo entenderá que es imposible que la redención sea una solución a largo plazo. Entonces retomaremos los exterminios, y todo seguirá igual que antes.

 

- Respecto a eso. ¿Ya hablaste con Lute? - Sera arqueo una ceja al escuchar el nombre del ángel.

 

- Lo hice.- Suspiró, sobando su frente con suavidad al recordar ese tenso momento. Ella era tan terca y sádica.- Solo necesita tiempo para aceptarlo. Y por su bien, espero que lo haga.- Susurró lo último para sí misma.

 

- ¿Y el acuerdo…?- El tono inquisitivo de esa voz provoco el desagrado inmediato en Sera.

 

- ¿Quieres volver al infierno? – Preguntó con frialdad.

 

- No.

 

- Perfecto, ya no preguntes obviedades.

 

-  Entonces, no te quito mas tu tiempo.

 

La llamada termino, pero Sera no tuvo oportunidad de relajarse, ya que gracias al reflejo del material de su tableta pudo ver como las sombras y la luz se agitaba entre destellos, hasta materializarse en una poderosa presencia celestial. El serafín contuvo un suspiro cansado.

 

- Esperaba tu visita hasta mañana…

 

- A diferencia de mis hermanos, yo no voy a pretender que quiero festejar esta blasfemia a la que llamaste acuerdo.- La respuesta llego junto a un ruido sordo. El objeto había sido lanzado sobre el escritorio de Sera.

 

- Te dije que no había nada relevante en las grabaciones de los cascos.- Respondió con calma, volviendo su mirada a la pantalla de su tableta.

 

- Durante miles de años, Adam cumplió con nuestras órdenes como un soldado. ¿En serio quieres que crea que fue derrotado de una manera tan lamentable?

 

- Adam estaba teniendo algunos problemas. Hasta ese último exterminio, llevaba tres años sin ir al infierno. Y en consecuencia, Lute y las otras fueron descuidadas, dejando a la mano del infierno una cantidad considerable de armas celestiales. Mismas que fueron usadas en su contra. Podemos decir que él propicio su propia caída.

 

- ¿Insinúas que Adam estaba siendo incompetente a propósito?- Un par de ojos azules centellaron, como relámpagos entre nubes oscuras. Sera dejo su tableta, y entonces giro su silla para poder encarar a la presencia detrás de ella.

 

- No es la palabra que quería usar. En realidad, todavía intento comprender el motivo de sus acciones.

 

- La última vez que me reuní con él, seguía siendo el Adam que yo mismo entrene para ser digno de llamarse a sí mismo el primer hombre, un líder nato.

 

- No estoy poniendo eso en duda. - El serafín se puso de pie, dirigiéndose hasta la ventana que había al fondo de la mesa, desde donde tenía una vista completa de la plaza, en donde había una alegre y brillante celebración. Sera sonrió al divisar a Emily, divirtiéndose junto a las almas de los ganadores.- Pero es la única explicación para todos los errores que cometió. El peor fue actuar por impulso en contra del acuerdo y agredir a la hija de Lucifer. Su atrevimiento le costó la vida.

 

- ¿Y por qué estas tan segura de su muerte?- Sera miró por encima de su hombro, los tres pares de alas se expandieron, brillando como luz de luna.

 

- Porque eso es lo que nos dice los hechos. Lute y las otras testificaron la gravedad de las heridas que le causaron la muerte.

 

- Ni siquiera tenemos su cuerpo para confirmar esa información.

 

- Había caníbales en la refriega.- Recordó, con la paciencia justa.- Además de Adam, hubo otros cuerpos que no se pudieron recuperar por ese motivo.- Hizo una mueca en su rostro al recordar las grotescas imágenes que se quedaron grabadas en su mente.

 

- Lucifer pudo sanar esas heridas.

 

- ¿Con que propósito?

 

- Hacerlo su prisionero.

 

El silencio envolvió la habitación, mientras las miradas se enfrentaban, bailando entre la desconfianza y la serenidad. En determinado momento, el ángel se acerco hasta Sera, el brillo de sus halos proyecto la luz suficiente para revelar su rostro blanco como la luna, ojos de un azul tempestuoso, y su cabello rubio ondulado.

 

- Si ese fuera el caso, lo haría para tener una garantía con la cual negociar. Pero él y su hija no exigieron nada más una vez que consiguieron el acuerdo de redención.

 

-  Pero, Lucifer…

 

- Entiendo tu descontento. Pero te puedo asegurar que no tiene fundamento, hicimos lo necesario para que ese incidente no pudiera repetirse. -Será recordado con cierta nostalgia.- Cualquier cosa que alguna vez existió entre ellos se marchó con el Edén.

 

-Esto es inconcebible. ¡Había un acuerdo! ¡Adán no debía morir…!

 

- Se que lo querías inmensamente , y por eso no puedes aceptarlo. – Sería elevar la voz, mientras su mano se posaba sobre el hombro de su compañero. Como si quisiera consolarlo. - Pero algún día, la palabra de Dios debía cumplirse. Y ahora, Adam finalmente puede reunirse con su familia en el Empíreo .

 

El azul de esos ojos centró con un sentimiento de descontento, los destellos se intensificaron alrededor de su cuerpo, hasta que explotaron en una intensa luz que iluminó la habitación por un segundo.

Cuando se encontró nuevamente sola en la penumbra, Sera suspiró profundamente, dando por hecho que finalmente ya no había motivos para ser cuestionada.

El odio sembrado en Adán había maldecido su alma, y ​​jamás escaparía del infierno.

 

Notes:

Han pasado como seis o siete años desde que subí algo aquí, y soy más de Wattpad por que me gusta convivir con mis lectores, pero mas vale prevenir, tomando en cuenta a cierto numero de haters molestos de esta shipp cofcof.
En fin, como mencione antes cuando comencé a escribir esta historia iba a ser un oneshot mpreg, por que bueno, es mi vicio jaja.
Pero conforme escribía más ideas fueron surgiendo, hasta que pase de uno a tres y después a cinco, y actualmente podrían ser treinta, al vez disminuya o aumente el numero, quien sabe.
Esto va a ser esencialmente una historia armada a base de las ideas que mas me gustan de estos personajes como pareja, y admito anticipadamente que disfruto más escribiendo a Adam, por que es relajante usar todas esas malas palabras jajaja. También habrá con muchos temas bíblicos, que contradecirán con el canon de la serie, porque tengo una fijación con el tema del Eden- Vengo del fandom de Good omens~ -
Si ven que el titulo del fic y de los capítulos son en ingles, se debe a que están basados en nombres de canciones, por que uso muchísimas referencias musicales :D
El titulo es del fic es una canción de Will wood, y básicamente es lo que simplifica de que tratara todo el fic.

Espero que disfruten la lectura, comenzamos tranquilo pero esto ira aumentando, al igual que el tamaño de los capítulos :D Comentarios y sugerencias constructivas son bien recibidas. También cualquier detalle ortográfico, por que en serio, soy nueva publicando aquí.

Y eso es todo, hasta el próximo!
Arrivederci~