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Not Giving Up

Summary:

Ekko se ha rendido una sola vez, solo con una persona y está decidido a remediarlo.
Sea Jinx o sea Powder, nada va a cambiar que es a ella a quien debe salvar.

Pairing: TimeBomb [Ekko x Jinx] - Jilco [Mención] - CaitVi [Mención]
Advertencias: Smut, Romance, Hurt/comfort, Lenguaje Obsceno, Relaciones pasadas, Season 2 Spoilers

Notes:

Work Text:

Don't ask why
I can paint a picture of you in my mind, love
All my life
I never thought someone would make me feel so high
But here you are
There's no touch or feeling
Pleasure or pain
Anything like the way you're runnin' through my veins

No breath or beauty
No sound or sight
That ever made me feel the way you do tonight
I just can't take my eyes off you
Tell me anything you wanna do
I just can't take my eyes off you
Nothing I can do about it

Not Giving Up

Ekko se sienta al borde de la hélice, junto a Jinx que tuvo la gentileza de dejar la bomba a un lado. Ekko quiso tomarla, pero opta por no tentar la suerte. No sabe qué pudo haber sucedido para que Jinx recurriera a suicidarse, para que haya cortado su cabello, su ropa esté tan mal.

Hay tanto que no tiene sentido y que al mismo tiempo, parece pesar. Apoya el brazo en su rodilla y respira profundo.

—Te desvaneciste un buen rato, Little man. —murmura Jinx.

—Sí… fue un evento extraño. —murmura Ekko. Incómodo de cierta forma.

¿Qué se supone que haga ahora con ella? ¿Qué debe hablar? ¿Decirle de Powder? Que sí hay una versión buena de ella, que aún puede ser así. Está manejando algo inmanejable, intentando bailar algo que nunca había escuchado y es más complicado de lo que ha podido estimar.

Está listo para agarrarla del brazo si se le ocurre tirarse al enorme vacío delante de ambos. La ve muy capaz.

—Pensé que no me hablarías nunca más. Con eso de que me odiabas. Me lo gritaste ¿te acuerdas? —ríe Jinx con amargura y torpeza. Ekko frunce el rostro.

Tenía quince años en ese momento y Jinx acababa de matar a seis personas delante suya ¿Qué esperaba de él?

—Pensé que estarías feliz de que me tratara de volar en pedazos ¿Qué no querías eso? —gira a mirarlo—. En el puente.

Ekko siente que la lengua se le seca y arruga el entrecejo—. Sobreviviste ¿O no?

—Debería estar muerta.

Da un gruñido, revolviéndose el cabello y chasqueando la lengua antes de volver a ella. No parece ser mentira. Cree genuinamente que eso debió suceder. Jinx entreabre los labios.

—Eso no hubiera pasado si no hubieras ido con Silco.

—Hice bien en escoger a Silco.

— ¿Cómo? ¿De qué forma? ¿De qué manera Silco es una buena opción? —discute Ekko, con la molestia apoderándose de su ser, de todo su sentido común. Jinx suspira viendo arriba.

—Silco era… el único que realmente aceptaba lo que soy. Que amaba quien soy. Incluso ahora, se siente de esa manera.

Jinx lo ve detrás de Ekko. Tan solo… de pie. Nada en contra, nada a favor, como quien vigila el siguiente movimiento. El silencio la alegra, así como esa calma. Que no haya nada que la atormente. Ekko frunce los labios, con más enojo por culpa de esa aseveración.

—Cientos de veces te dije que vinieras conmigo—recrimina con una mano en el pecho. Jinx tontea con sus mechones de cabello—. Incluso si él no te mató, hizo matar a Benzo, a Mylo y Claggor, Vander-

—Yo maté a Vander, a Claggor y Mylo, yo lo arruiné todo y sabía que ibas a odiarme por eso—interrumpe Jinx por voz quebrada y sin poder verlo a la cara—. No quería… no quería que me despreciaras también.

—Así que tú brillante plan fue irte con Silco. —Ekko no esconde el desprecio. No puede.

Es la primera vez en años que pueden hablar e incluso en su fervor por ayudarla y la confusión general, necesita saber demasiadas cosas. Quiere entenderla de verdad. Quiere saber que pasaba por su cabeza, su lógica a la hora de tantas estupideces que costaron la vida de tantas personas. El hecho de que tuvo que convencerse a sí mismo que Powder murió y así no contenerse la hora de golpearla.

—Ekko ¿Qué harías si pudieras ir atrás en el tiempo?

—Salvar gente importante para mí. —responde sin pensar. Jinx se maltrata constantemente los dedos, con su labio inferior temblando. Ekko por su parte no entiende del todo la pregunta.

—El niño salvador siempre tan correcto. —dice Jinx entre dientes. Deje burlista, con una nota amarga a pesar de la risa.

— ¿Qué harías tú?

—Desaparecer para dejar de ser un estorbo en sus vidas—Ekko arruga el entrecejo. No esperaba esa respuesta. Por el contrario, pensó que diría que revertiría lo que pasó con Vander y todo lo demás—. Para no… ser Jinx en sus vidas.

Se abraza las piernas y esconde el rostro. Ekko mueve la mandíbula y mira al frente. El enorme vacío del lugar. Oscuro y deprimente. Incluso en eso, este lugar es deprimente. Recuerda que Powder era diferente a los demás desde que eran más pequeños.

Preocupándose de más.

Llorando porque Vi "no regresaba".

Siempre fue sensible, muy emocional; en retrospectiva, su inestabilidad siempre estuvo ahí.

Tan solo se hizo peor cuando Vi, Vander, Mylo y Claggor desaparecieron. Ekko aprieta los puños y dice un vago—. Lo siento por no haber sabido cómo salvarte.

Jinx se irgue, viéndolo con sorpresa. Sus ojos aguados e irritados viéndolo fijamente. Da una risa torpe y tensa. Hace que Ekko voltee a mirarla y le dé miedo que intente suicidarse de nuevo ¿Qué con ese gesto?

— ¿De qué estás hablando? No seas tonto. No tengo salvación. Al menos eso te mantuvo vivo. Seguro te habrías muerto de quedarte cerca. —Jinx le da un empujón amigable y Ekko se calma. Al menos no es nada malo.

—Tienes salvación… La vi. Existe. Una versión de ti que es buena.

Jinx asiente suave, mordiéndose el labio y volviendo la vista al frente. Ekko esperó que refutara. Tal vez preguntar más. Sin embargo, no hablaron nada más. Ekko no hizo más que mirarla. Es extraño que no tenga sus trenzas, que sus labios no sean tan morados, que sus ojos sean como el Shimmer que tanto desprecia. Su piel, su gesto, su presencia entera es distinta a la Jinx de siempre, pero ¡No cambia que es ella! No cambia que es Powder, es Jinx, es la misma persona.

Simplemente es ella.

Y no está dispuesto a abandonarla. No ahora.


- Clock Ticking -


Ponerse al día con los Firelights fue complicado por una razón: ha pasado una exageración de tiempo y la cantidad de sucesos lo abruma. Apenas estuvo unos pocos días en ese mundo alterno ¿Cómo pudieron ser más de seis meses aquí? No lo entiende, pero no tiene más opciones que adaptarse.

Lo más sorprendente fueron los comentarios sobre Jinx. Como se hizo Un símbolo entre los Zaunitas. No ha salido la habitación y mucho menos ha dicho algo al respecto. No tienen tiempo que sobre para detenerse a charlar sin un fin. Listo en ubicaciones y dando una hora para que todos se reúnan, va a dónde dejo a Jinx.

—pero que-

— ¡Todo esto está horrible! ¡Al menos ahora no te verás totalmente ridículo!

Ekko no sabe que pensar. Si estar avergonzado o sorprendido. Jinx rompió varias prendas de ropa y las une con hilo y aguja; en el suelo su chaqueta llena de diferentes dibujos y trazos con colores fluorescentes. Incluso los casquillos de bala que usa para su cabello, están desperdigados en el escritorio.

Ekko no consigue evitar la nostalgia. La remembranza a cuando eran pequeños y siempre sin falta, veía a Powder agachada en el piso, encorvada hacia lo que sea que hiciera; ahora en piensa la Powder alternativa, que se veía así dibujando planos sofá para ayudar…

— ¿Que? —Jinx sacude las manos con mala cara y Ekko niega con la cabeza.

—Tan solo pensaba que—Ekko se sienta junto a ella que frunce más las cejas—. Sigues siendo la misma de siempre… —Sonríe para sí mismo, con uno de los anillos dorados entre los dedos—. Con miles de idea en la cabeza y mucha pintura al alcance.

— ¿Así me recuerdas?

—Igual de encorvada que una vieja de noventa años.

Jinx le da un golpe en la frente y regresa a lo que hace. Ekko se toma un tiempo en revisar los planos. La idea de usar su dirigible es bastante buena. No esperaba que ella quisiera ceder ese lugar. Da vistazos esporádicos, nota que habla entre dientes, da movimientos bruscos de repente.

Es la primera vez que la ve… en crisis consigo misma. No conoce mucho de Jinx y parece ser que este breve tiempo antes de corregirlo todo, es su oportunidad para conocerla.

┈ ⋞ 〈 ✷ 〉 ⋟ ┈

El esfuerzo para trasladar la nave al árbol fue inmenso, pero al conseguirlo, todos se pusieron en marcha. Contrario al pronóstico, Jinx pudo hacerlo casi toda la parte mecánica sola. No estaba tan dañado como pensaron. Sus planos no eran más que instalar un timón, grandes altavoces y un sistema que lo permitiera seguir funcionando. Afortunadamente no con gemas de energía.

Para su propia extrañeza, los Firelights no tienen problema con ella. Por el contrario, hay un par con cabello azul e incluso algunos ademanes de Jinx. Tuvieron que buscar piezas, en ese recorrido, Ekko vio una larga variedad de murales de Jinx.

—Cuando desapareciste, ella hizo explotar el sistema de ventilación de Piltover—relata Scar. Ambos detenidos delante de un mural donde hay nubes de colores y el rostro de Vander—. No hubo ni un muerto, pero si un ataque contundente a Piltover.

— ¿La perdonaste?

—No, pero aprecié que por una vez, no fuésemos nosotros quienes limpiaban la calle. —Ekko asiente de acuerdo.

Suena a un plan de Jinx. Solo ella pone tanto color en cualquiera de sus ideas. Es como un sello. Más que las explosiones sí.

—Hay… un problema.

Ekko pensó que dirían que Jinx mató a alguien o que pasó alguna desgracia. Lo dirigieron a su habitación y antes de entrar, escuchó gritos y cosas rompiéndose. Poco después, salieron disparos y Jinx jadea viendo alrededor, metralleta en mano y gesto nervioso.

— ¿Jinx? —Ekko se acerca lento—. Es-

Jinx lo apunta con el arma. El cañón totalmente pegado a él. Los labios empiezan a temblarle y sacude la cabeza, encorvada de un segundo a otro y apartando el arma. Se lleva una mano a la cabeza, tiritando al moverse torpe hacia atrás.

—N-no va a pasar… ¡No va pasar! ¡No va a pasar! ¡NO VA A PASAR! ESTA VEZ NO ¡CÁLLATE!

Golpea al aire y se lleva ambas manos a la cabeza.

Vas a matarlo a él también.

Muy cerca. Está muy cerca.

Otro muerto más.

¿No te bastó con matar a Isha?

Solo traes mala suerte.

Solo vas a conseguir que los maten.

Es-

Contiene el aire. Ekko la tomó de los brazos—. Estás bien. Todo está bien—Jinx normaliza su respiración y Ekko le arrebata la ametralladora. Se le atoran palabras en la boca, ella se abalanzó en un abrazo tan fuerte que lastima su espalda. A pesar de su tamaño, Jinx tiene demasiada fuerza.

— ¿Crees que puedo hacer algo más? De verdad… ¿Hay una versión buena de mí?

—Sí, sí la hay, Jinx.

La peliazul asiente, rasguñando su espalda por accidente. Tiritando. Ekko la abraza de regreso y todos ahí pueden respirar tranquilos.

- He was Sunshine  -

Ekko es alguien brillante. Lleno de esperanza, ilusiones, expectativas…

Jinx de alguna forma envidiaba su capacidad para mantenerse fuerte. La hacia darse cuenta de su propia debilidad. Mientras él conseguía todo solo, ella necesitaba a Silco. Quería sentirse acompañaba. Que importaba para al menos una persona más en este mundo. Sin Vi, sin Vander, sin Mylo y sin Claggor… Ekko debió ser la alternativa más coherente.

Powder reconocía que era la mejor opción.

Jinx no quería irse a la mejor opción.

Él es muy brillante y ella, un maldito desastre. Sabe que no era fuerte, que podía lograr cosas que al final se arruinarían sin remedio. Ekko no necesitaba tenerla cerca para arruinar su vida. Hacer casi seguro que la muerte se lo llevaría por igual.

Jinx tenía miedo de acercarse a Ekko y que acabara muerto como todos los demás. Él no merecía algo como eso y a más creció la distancia, cuando él exponía desprecio y la atacaba sin pensar, supo que al menos si moría, no iba a ser su culpa: iba a ser su propia estupidez por arriesgarse a pelear.

— ¿Ekko?

La voz temblorosa de Jinx lo hace despertar del suelo ligero. El moreno se mueve un poco, con aló de pintura en la frente y cabello alborotado por la falta de cuidado estos días. Jinx se sienta en la cama, teniendo una sábana encima y esa cara de desesperanza tan profunda que Ekko cree que pasó algo. Demasiado adormilado para tener su seriedad habitual.

— ¿Nos atacarán? ¿Cómo llegaron …?

Se queda callado, con Jinx tomándolo del brazo y abrazándolo. Ekko se relaja a medias y aprieta un poco. El sopor domina su cabeza aún. Jinx lo mira directo a los ojos.

—No vas a morir ¿Verdad?

Ekko sacude la cabeza—. No… no pienso morir.

Bosteza y se recuesta, empieza a creer que sueña. Es demasiado absurdo. Antes de poder revolver se para dormirse como mejor pueda, Jinx se recuesta encima de él y murmura:

—No quiero que mueras… no lo hagas. Por favor. Prometo… no explotar a nadie de tus lucecitas.

Ekko se revuelve el cabello y se queda con la mano en la cara. Durmió por un par de miseros seguros. lo despierta sentir peso encima de su cuerpo y al abrir los ojos, encuentra a Jinx recostada. La chica de pelo azul lo usa de ¿cama? ¿Almohada? ¿ambas?

La deja ser ese día.

El siguiente.

El siguiente…

Y cuando llega el reporte de que en dos días llegará Noxus y Viktor a Piltover, ambos se mantienen casi insomnes.

— ¿Alguna vez estuviste con alguien? —pregunta Jinx y Ekko no dice nada, apenas frunce un poco más los labios y ella se ríe—. Little man el salvador que pensaba morir sin haberla metido en ninguna parte ¡Eso es triste! Y yo pensando que Vi estaba mal con su Piltie. —burla jugando con su fleco largo y liso.

—No tenía tiempo para cosas como esas.

— ¿Y para pajearte? —Ekko la mira con asco—. ¿Qué? Hasta yo tenía tiempo de meterme el puño completo si-

—Jinx. —pide Ekko, frotándose la cara y Jinx encoge de hombros.

—Masturbarse está bien. Se siente bien. Ahora sé porque eres tan amargado. —Jinx le saca la lengua y Ekko da un bufido.

Jinx tararea un rato, haciendo una trenza con su cabello corto. Ekko la mira fijamente tras unos minutos. En diferencia, su cabello luce más esponjado y sin forma. Pensaba arreglarlo, pero está demasiado ansioso. Decide que lo hará apenas despierte de intentar dormir. Lo que piensa se le escapa como un pensamiento intrusivo, una realidad que no quería saber por desagrado, pero que quería saber por ser Jinx:

—Tú y Silco tuvieron algo ¿Cierto?

Jinx tardó en responder. Cómo si lo ignoró. Ekko no quiso apresurarlo. Casi asustado de que su asunción es la realidad:

—Nunca hubo una línea. Solo éramos en quien el otro se apoyaba—Ekko se muerde el labio inferior, frunce las cejas y desvía la mirada—. Con él… sentí que había partes de mí que nadie más amaría, pero él amaba—Se recuesta en la cama y entrelaza los dedos, viendo al techo—. Podía enojarse, podía regañarme, podía estar de mal humor, pero era bueno conmigo. Creo que también porque era la única que querría a un viejo acabado.

Aún cuando se mofa, Ekko detecta esa urgencia de soltar un insulto para no sentirse decaer. Para disimular delante de él que no le duele la ausencia de ese personaje que Ekko tanto desprecia.

—Incluso cuando lo maté me miró así—repone con voz quebrada y una sonrisa—. Cómo si… nunca, ni siquiera con esa mierda de error, iba a arrepentirse de decir que soy perfecta… ¡Se nota que estaba muriendo! Estaba estúpido.

Ekko la mira de nuevo. Ese gesto triste, arrepentido y amargo. De nuevo, sus impulsos son más rápidos que su mente. Cómo si en el viaje, olvidó como controlar que sus pensamientos no salgan de control:

—Eres, perfecta.

Jinx gira a mirarlo y sonríe amplia, casi advirtiendo alguna tontería.

—Esa otra versión de mi no es tan buena si te pegó tan fuerte en la cabeza, Little man. —burla Jinx y Ekko niega con la cabeza.

—Tal vez mucho de esto no habría pasado si… no me hubiera rendido-

—No tengo salvación, Ekko.

—Sí la tienes. Lo estás demostrando aquí. Al no irte. —discute Ekko y Jinx encoge de hombros.

—No hay mucho más que hacer. Es esto o morir estúpidamente por un loco con complejo de dios—Cruza los brazos bajo su cabeza—. Es una decisión simple.

—Estás arreglando muchas cosas aquí—Jinx entorna la mirada hacia él—. Podrías haberte ido. Podrías haber intentado matarte de nuevo. Te quedaste, arreglas y vas a ayudar. Es la evidencia más clara de que tienes salvación… siempre la tuviste.

Jinx vuelve a ver el techo.

—Eres demasiado bueno, Ekko… siempre lo has sido. No has cambiado en nada.

Ekko toma con orgullo ese comentario, mientras a Jinx le provoca amargura. Es de nuevo esa certeza que la quema y atormenta: él es como una luz, como un héroe que hace todo lo posible. Es bueno, es fuerte, es perfecto. Una sensación de pudor que la recorre por pensar que ha estado cerca de morir dos veces delante suya…

Que Ekko quiera salvarla.

¿Cómo existe alguien así? En Zaun, para peor.

Él se siente como Isha: algo precioso que va a acabar muerto por acercarse demasiado. Por permitirse querer y quedarse. El plan de irse sigue siendo tentador. Desaparecer tras dejar todo arreglado. Es una buena opción. Está segura de que así ganaran.

No les dará mala suerte con su presencia.

Ekko por su parte la nota pensativa, también que esos pensamientos no son precisamente amables o tranquilos. Se inclina hacia ella, murmurando en voz baja—: ¿Quieres… intentarlo?

— ¿Uh? ¿Tener sexo? —Ekko asiente tímido. Jinx da una risa ladina—. Pensé que Vi era tu tipo. Todos a tu alrededor son gigantes.

—Solo quería golpear como ella. —Excusa apenado.

Jinx se sienta de un salto y Ekko no esperaba esto de forma tan automática. Jinx se abre el top y lo tira a un lado. Gatea hacia Ekko, sus rostro a la misma altura y con la distancia suficiente entre ambos. Ekko vio su pecho apenas un instante, disimulando la ligera vergüenza que siente.

—Podemos… fingir que es…—Ekko tiembla, nervioso y tímido. Jinx ladea la cabeza—. Que es la primera vez.

—Oh, Ekko, Es la primera vez.

Jinx lo besa en los labios y acaba de subir en él, presionando su pecho en el de Ekko. El Firelight corresponde el contacto, la abraza y acaricia la espalda delgada.

Nunca ha sido alguien que desprecie el contacto. Los abrazos son comunes en su día a día, pero esto es diferente. La forma en que Jinx lo toca y abraza es distinta a todo lo que ha vivido alguna vez. Ekko no sabe cómo definirlo. Siente que el pecho podría explotarle de lo nervioso que se siente. Jinx lo desnudó casi sin problema, besándolo casi sin interrupciones.

La timidez lo hace permanecer quieto, paralizado. En contraste con Jinx, que se mueve encima suya y solo separa su rostro cuando se penetra a sí misma. Suspirando a gusto y moviéndose sin demora. Ekko se atreve a tomar sus senos, dejando ir gemidos indiscretos. Disfrutando del movimiento, la fricción, todo lo que Jinx hace a la hora de complacerse y a él en ello. Al entreabrir los ojos, Ekko ve el brillo fucsia que se hace más intenso con los segundos.

—Esto… se siente genial.

Jinx lo abraza por los hombros, enreda los dedos en el cabello blanco, lo muerde en la oreja y lame tras la misma. Ekko recoge las piernas y la abraza por la cintura, besándola en el hombro hasta recostarse, ansioso.

Jinx gira en la cama, jalándolo consigo para tenerlo encima y Ekko se la queda mirando, sorprendido. Jinx se ríe y deslizando las manos por la espalda delgada—. Vamos Little man… muévete—canturrea ligeramente bromista, un susurro dicho directo a su oído. Ekko imita el ritmo que ella tenía, la sostiene de la cabeza y la espalda; no se atreve a decir nada. Tampoco siente que haga falta.

Jinx con sus comentarios tontos entre gemidos y a punto de llegar al orgasmo es suficiente. Que incluso al terminar, respirando con prisa y cansancio, ella siga con esas tontas risitas. Paso los dedos por su entre pierna y los secó en la sábana.

—Eres demasiado bueno, Ekko—musita Jinx. Ekko a punto de dormirse apenas le presta atención—, siempre lo has sido—Jinx se recuesta de lado. Ambos viéndose fijamente. Los ojos dorados contra los fucsia y la expresión adormilada en diferencia a la sufrida, casi trágica—. No cambias… —Jinx le acaricia el rostro—, pero yo cambié. Y con eso, lo mejor es…

No la escucha.

Concentrado en ella y cayendo dormido con una buena imagen, un buen momento y poco más que paz dentro de su cabeza. Así sea por esa noche.


- Color  -


Si Ekko no dio un grito desde donde estaba, es un milagro. Varios Firelights ligeramente boquiabiertos y tratando de no inmiscuirse. Jinx llega de un salto a dónde están y toma una lata de aerosol para unirse al proceso de pintar. Ekko la detiene, tomándola del brazo y sin poder verla a la cara. Jinx se ríe de eso.

—Jinx, no.

— ¿No qué? No seas tonto. Solo es pintura-

—V-ve a ponerte más ropa-

—Pero si anoche me la quitaste ¿Qué no has visto ya? Little man.

Ekko siente que le arde la cara. Se quita la chaqueta y se la pone encima. Jinx se ríe, dando saltos y agitando la lata antes de hacer una enorme X en el pecho de Ekko. El muchacho resopla, sin realmente quejarse de eso. Los demás fingen no estar ahí.

Jinx apenas tiene un cinturón negro cubriendo su pecho. Decir que se ven sus senos es más que una aclaración. También está sumamente apretado y aunque no son exuberantes, es cuestión de tiempo para que se le salga uno. Ekko simplemente la sube a su hombro para llevársela. Jinx se ríe, balanceando las piernas con fuerza solo para hacerle más difícil el camino.

En su defensa, su top está destruido a este punto y no le gusta nada de la ropa de Ekko. Solo pantalones y alguna botas.

Entre los dos tuvieron que rebuscar todo lo que hay disponible hasta que Jinx estuvo cómoda con algo que usar. Tonteando al decir que se parece a Vi. Ekko quisiera entender a qué se refiere, porque nunca ha visto a Vi con todo el pecho cubierto de vendas y teniendo el sostén a la vista.

Algo que no vio por estar en otra dimensión. Claramente.

— ¿Por qué el mechón morado?

— ¡Porque me queda bien! No hagas preguntas estúpidas.

Jinx tararea y se balancea mientras se sigue arreglando. Ekko recostado en la pared a un lado, viéndola. Decide ayudarla cuando se trata de emparejarse un poco el cabello. Dejarlo corto y algunos mechones largos abajo.

— ¿Te acuerdas de Vander cuando me cortaba el cabello? —pregunta Jinx y Ekko trata de no reírse—, ni siquiera Vi lo hacía tan mal.

—Vander era dueño de una taberna y fue minero. Exigirle que fuese peluquero, es demasiado. —dice Ekko y Jinx sube la piernas a la silla.

—Silco era un mafioso, fue minero y ¡Aun así sabía cortar cabello!

Ekko niega con la cabeza. No quiere hablar sobre Silco. Se pregunta si eso que vio en la otra dimensión, es como Silco fue con Jinx en este mundo. Como si nunca fue el villanos que todos veían, porque con ella era diferente. Se dice a si mismo que sí. De esa forma, le genera menos molestia que Jinx pasara tantos años con él a sabiendas de todo lo malo que hacía.

Una vez terminado deja las tijeras en la mesa y se queda apoyado en le espaldar de la silla. Jinx frunce los labios y deja caer la cabeza a un lado—. me parezco mucho a Vi así—La forma en que sonríe delata que es un logro, por lo que Ekko sonríe por igual.

—Hasta donde recuerdo, es tu hermana.

—Solo que muy tonta. —Saca la lengua y Ekko niega con la cabeza.

Jinx no lo deja irse, sentándolo en la silla y empezando a jugar con su cabello. Balanceándose de un lado a otro a medida que lo hace. Ekko siente que podría dormirse en cualquier momento, pero si resiste, es porque teme que Jinx lo deje calvo o algo así. Toma una siesta sin darse cuenta y al despertar, sacude la cabeza.

—Debería pintar-

— ¡No!

Jinx trata de ponerle tinte azul, es una persecución ridícula que no llega a nada, solo que Jinx esté ensuciando todo por sacudir demasiado ese pincel.

┈ ⋞ 〈 ✷ 〉 ⋟ ┈

— ¿Qué estamos haciendo?

—Buscar ayuda.

Jinx apoya la manos en su cintura, viendo la pequeña muchedumbre reunida y que parece una reunión. Sevika, como no le extraña, discutiendo con otras cuatro personas. Jinx silba y aplaude un par de veces—. ¡Muy bien! ¡Dejen de pelear! No es el momento.

—No molestes ahora, Jinx. —ordena Margot con desagrado. Sevika le da una cachetada a la rubia que la mira ofendida y sorprendida. Sevika se acerca a donde Jinx está de pie, subida a un par de contenedores. Ekko no mucho más lejos, con el gesto fruncido.

— ¿Qué quieres? —increpa Sevika. Jinx encoge de hombros.

—Arreglar algunas cosas… ¿Otra vez rompiste el brazo? ¿¡Cuántas veces debo arreglártelo!? —recrimina y Sevika la presiona con un gesto. No es el momento—. Tenemos que ir a pelear mañana. Todos.

— ¿Pelea por Piltover? Está más loca de lo que parecía.

— ¿Desde cuándo la escuchamos?

—Está-

— ¿Por qué deberíamos hacerlo? —pregunta Sevika directamente, sin escuchar nada de lo que diga el resto. Jinx sopla su fleco—. Sus problemas no son los nuestros.

—Lo serán si no intervenimos—dice Ekko, dando un par de pasos adelantes—. No se trata de Piltover o Zaun, se trata de que todos tendremos un destino horrible si dejamos que Viktor haga lo que planea—Se dirige a todos, indiferente a sus gestos de burla y molestia—. Hay que pelear por-

—Nadie irá a Piltover.

— ¿No es el niño de los Firelights? Que estupidez.

Más comentarios en contra y Ekko da un bufido, dirigiéndose hacia Jinx—. Esto no tiene sentido. Vámonos.

— ¡Nop! —Jinx salta y queda junto a Sevika—. Muchos han subido allá… No hay que hacerlo por ningunos Pilties, hay que hacerlo por nosotros—Da un par de golpes en el pecho y Sevika medita lo que dice—, y ¡Van a odiar saber que nosotros ganamos por ellos! —justifica levantando las manos con una sonrisa burlista—. Imagina eso ¡Saber que fueron tan patéticos que un montón de inútiles de Undercity tuvieron que rescatarlos!

—Van a tratar de meternos en prisión apenas-

—Ya exploté Stillwater. Estaremos bien. —desmerita Jinx despreocupada.

Ekko no entiende qué es lo que hay dentro de las tonterías y divagaciones de Jinx, como eso es lo que consigue todos empiecen a ceder. Que uno a uno, decidan acompañarlos. Desde las prostitutas hasta los traficantes y comerciantes comunes. Jinx se dirige directamente a Sevika.

—Se trata de ayudarnos… Muchos están allá arriba y morirán. No deberían morir por nada.

Sevika asiente y le da un par de palmadas en la espalda. Ekko continúa observando a Jinx. El hecho de que tal como le dijeron, se volvió un símbolo para las personas de Zaun… le hace justicia, tiene sentido.

Es ver Zaun personificado. Ni bueno, ni malo, tan solo funcionando en lo necesario, lleno de colores y sin lógica aparente.

— ¿Es tu novio? —pregunta Sevika fumando. Jinx arregla un par de detalles más del brazo mecánico—. Pensé que te gustaban viejos decrépitos.

—Esos aun me gustan. —bromea Jinx y Sevika burla.

Duran unos cuantos minutos en silencio y Sevika se endereza, tomando a Jinx del brazo. La chica la mira a la cara, arrugando la cejas en el proceso. Con una mala sensación. Sevika pregunta en voz baja—: ¿Dónde está Isha?

—Igual que todos quienes estuvieron muy cerca.

Sevika se muerde el labio inferior y cierra los ojos, dando un profundo respiro. Jinx no esperaba un abrazo, aun cuando lo aprecia. Al apartarse, asiente con la cabeza y continúa con lo suyo. Al terminar, Sevika se pone el brazo y prueba que funcione bien. todo menos la ruleta. Ya basta con que The Last Drop se incendiara.

—Oye—llama Sevika. Jinx se limpia manchas de grasa de las manos—. Lo estás haciendo bien.

—Te toca hacer bien la tuyo. —Hace un pequeño disparo con los dedos y Sevika asiente con la cabeza.

┈ ⋞ 〈 ✷ 〉 ⋟ ┈

Ekko aún está asombrado de que tendrán el apoyo de todo Zaun para esto. Es cuestión de horas para que Noxus y Viktor lleguen a Piltover. Los barcos ya están muy próximos. Dormir se siente como una misión imposible. Peor por Jinx, que va de un lado a otro pintando lo que hay en su camino.

Hizo más en el dirigible.

En su propia ropa.

En algunos muros.

En su cara…

— ¡Vamos Little Man! Un poco de color te sentara bien.

Ekko se deja hace mansamente. Lo más llamativo no deja de ser la enorme X en el pecho. Jinx dejó el pincel y la pintura a un lado, pasando la manos por el abdomen de Ekko.

— ¿Quieres hacerlo de nuevo?

—No tengo cabeza para eso ¿Cómo tú sí? —Jinx encoge de hombros—. ¿No estás nerviosa?

—En el peor de los casos, me muero así que—Balancea la cabeza—. Es ganar—burla y Ekko la ve mal—. Estar tan angustiado solo hará que salga más. Cuando piensas mucho, sale mal y-

Claro que tiene que pensar mucho, estás cerca.

Va a morir porque dices que lo vas a ayudar.

Solo vas a causar que todo salga mal.

Hey—Ekko la toma de la cara y Jinx se lo queda mirando—. Mejor solo vamos a dormir. Así sea una siesta.

Jinx da un resoplido—. Creo que deberíamos hacerlo de todos modos. Sería sexy- ¡Uh! ¡Nunca has hecho un oral! Puedo hacerlo. Te aseguro que-

Ekko se aparta, va a por un pincel, pintura y Jinx resopla. Cuando él llega, la hace sentarse y así, empieza a pintarla. Se toma su tiempo. Relojes, líneas; diferentes tonos de verde, de azul, amarillo. Cuando termina, Jinx toma el rostro de Ekko y sonríe suave. Un gesto tan tranquilo y hasta tierno que no parece nada de lo que ha presenciado.

Jinx lo acerca y juntan los labios. Se mueve hasta estar encima de él y rodearlo con sus piernas. Al separarse, ella murmura—: deberíamos hacerlo... Quizá sea la última vez.

—No vamos a morir. —discute Ekko y Jinx niega.

—Aun si no es así... Podría ser la última vez.

Ekko la abraza con tal firmeza que incluso Jinx se sorprende—. No voy a dejarte ir.

—Tengo que irme.

—No va a pasar nada malo. No hay... Forma de que después de esto-

—Estoy cansada, Ekko—reclama Jinx con voz quebrada—. No quiero seguir aquí... Caminando en un cementerio, deteniendo a otros de ser felices—Suelta una bocanada de aire y niega con la cabeza—. Tengo que desaparecer de la vida de todos. Tengo que irme.

—Zaun no es un cementerio— contradice Ekko—. Es mucho más que eso. Puede serlo. Podemos hacerlo juntos—asegura irme y soñador, con ese gesto deprimido en el rostro femenino haciéndolo hablar más—: todo lo que puedes hacer ayudaría muchísimo a Zaun. A todos quienes volveremos a este hueco y tendrán mil problemas de nuevo... Podíamos lograr muchísimas cosas.

Jinx no lo ve así. Convencida de que debe largarse. Si permanece, todo será el ciclo de muerte y odio reiniciándose. Ekko la hace mirarlo.

—Prométeme que vamos a lograrlo y hacer el lugar que soñámos cuando éramos niños. —pide Ekko. Se siente como una exigencia y herramienta para que Jinx persista. Que no se permita a sí misma flaquear.

Estar viva no se precisamente una motivación, por lo que anteponer excusas es mejor. Jinx lo abraza y se queda ahí recostada—. Está bien. Lo prometo. —Ekko sonríe y lo abraza, apoyando una mano en su cabeza. Jinx se muerde los labios, viendo a otro lado y clavando las uñas en los omoplatos de Ekko.

—No has cambiado nada… sigues igual de brillante que siempre.

Ekko no sabe qué parece dolerle en ese hecho.

Tiene la sensación de que Jinx le esconde algo, pero no tiene tiempo ni suficiente cabeza para tratar de descubrir qué es. Está seria, casi sombría. Diferente a su usual humor bromista y casi demente por el que todos la conocen. Le causa un poco de gracia que hiciera funcionar todo un sistema de sonido en el dirigible.

—Estaremos sobrevolando Piltover en cinco minutos—dice Ekko colgándose el Z-Drive y cruzándolo en su pecho—. Debemos ir directamente a donde tienen a Viktor. No podemos dejar que llegue al núcleo Hex.

— ¿No es muy complicado quedarte sola? —pregunta Scar a Jinx que se acomoda la capucha violeta con triángulos blanco.

—Para nada. En el peor caso: solo debo chocarlo contra el ejército y ¡Misión cumplida! —Chasquea la lengua y guiña el ojo para ir a tomar el timón. Puede mantenerse andando, pero van a tener que girar. Piltover y sus edificios eternos son un fastidio.

Scar mira a Ekko que le hace un simple gesto de dejarla ser. No tienen tiempo de discutir, cambiar planes o algo más. Están a pocos minutos de un desastre. Lo único que les da paz, es que todos en Zaun vendrán. Están en camino por igual.

Ekko mira el Drive-Z y da un profundo respiro, cerrando los ojos. Solo tiene cuatro segundos en caso de que algo salga mal. Espera que sean suficientes. Que puedan llegar antes de que suceda el verdadero peligro.


- No time  -


Mira alrededor. Aturdido y cuestionándose si lo que hizo funcionó. No hay nada alrededor. Solo ruinas y un cielo oscuro que podría tragarlo en cualquier segundo. Se arrastra en su lugar y vomita, apretando los puños. Cientos de escalofríos corren por su cuerpo. Lo único que agradece, es no haber muerto al tirar el Drive-Z o por usar más de cuatro segundos.

Siente las piernas de gelatina, que podría desmayarse de nuevo en cualquier segundo. Oye gritos, logra moverse al agujero en el techo y a lejos nota a Vi y Jinx.

Jinx cuelga…

Vi apenas puede sostenerla.

Vander está totalmente sujeto a Jinx.

Busca rápido su tabla, con adrenalina en todo su cuerpo. Logrando que pueda estar activo y casi sin sentir dolor. Los gritos de Vi lo alertan y a la vez que salta en su tabla apenas funcional, Jinx está cayendo. Ekko acelera tanto como puede—. Nonono-

Ve la bomba.

Por inercia trata de usar Drive-Z.

Se da cuenta de que no lo tiene.

El corazón le sube el cuello y acelera tanto como puede…

La bomba explota. Ekko se cubre con los brazos y la onda lo tira a uno de los tantos peldaños que se hizo por la pelea. Queda aturdido por unos minutos, arrastrándose al borde y viendo nada más que humo. Escuchando a Vi llorar y gritar más arriba. Ekko golpea el metal y se fuerza a estar de pie, tomar la tabla que chispea por tantos golpes y lanzarse de nuevo hacia abajo.

En el fondo, Vander tendido con quemaduras enormes, partes faltantes de carne y lo más importante: respirando. Ekko trata de encontrar a Jinx por cualquier lado en el fondo de la cámara de Hextech. No hay el más mínimo rastro de ella.

Se rehúsa a pensar que está muerta.

Se rehúsa a abandonarla como en el puente.

No la va a abandonar esta vez.

Sube a las entradas que hay en los costados, su respiración cada vez más apresurada y dolorosa. La cabeza le punza y los ojos se le aguan, con una sensación de derrota insoportable que sube desde el fondo de su estómago.

«Eres demasiado bueno, Ekko… siempre lo has sido. No cambias… pero yo cambié.»

No está.

Jinx no está por ninguna parte.

Se lleva una mano a la cabeza, con su expresión llena de pánico y un quejido deforme escapando de su boca. No está muerta. No después de todo lo que ha pasado. Lo cerca que estaban de tener ¡ALGO! ¡UNA VIDA NORMAL! Sin miedo a ataques, Shimmer, Piltover. Prometieron hacer las cosas bien. Logró que ella lo prometiera.

¿Por qué prometería algo que no podría cumplir?

La tabla falla por un momento y entra en un ducto para evitar que se sobre caliente. Se apoya en la pared dando quejidos, moqueando encorvado. Respira profundo y vuelve a montarse en la tabla. Escucha un ruido diferente y se fija en uno de los ductos más grandes. Sin pensar se dirige hacia allá y entra revisando el piso.

Encontrando el cuerpo femenino que da un último arrastre antes de desplomarse. Baja de un salto de la tabla, muy lejos de ella y dejando la tabla estrellada en el suelo. Se arrodilla de inmediato, volteando a Jinx que aparte de las quemaduras y parte de la ropa destruida, tiene pulso muy débil.

Igual que en el puente.

Es exactamente igual al puente.

O lo sería.

Se quita las Vendas del brazo para cubrir las quemaduras en su pecho y abdomen. Es apenas suficiente. La carga casi sin problema, corriendo a la tabla y tratando de subir con Jinx en brazos. Sería mucho más fácil con ella consciente. Pues podría sujetarse.

Con esfuerzo logra ponerla en su espalda y subir a la tabla, activando la velocidad máxima y directo por el resto del ducto. Está apagado, por lo que las aspas al final no serán un problema. cerca de la salida la tabla deja de funcionar y ambos caen violentamente al piso. Ekko se pone de pie apurado, cargando a Jinx de nuevo y corriendo al final del ducto.

Llegar al Árbol se sintió tan fácil. Fue como aparecer ahí. No hay nadie. Imagina que los demás siguen en Piltover. Sube a Jinx hasta su habitación y la deja en la cama. Casi al mismo tiempo se contrae y da quejidos adoloridos.

Transformados en gritos y convulsiones violentas. Abriendo los ojos con Shimmer manando como lágrimas, las venas oscurecidas y notorias por su piel pálida.

—Estoy aquí, Jinx. Estoy aquí. —La sujeta de los hombros y Jinx lo mira, llena de pánico y…

Piensa que no es real.

Cualquier cosa buena que pasa, no es real.

Jinx lo toma de los brazos, lo rasguña, lo hace sangrar y Ekko apenas expone dolor, inclinado hacia adelante y soportándolo. Jinx se contorsiona cada vez más, pataleando. Ekko utiliza todo el cuerpo para contenerla, que no caiga al suelo. La sangre de su cuerpo sigue mandando y si el escándalo se detuvo, es porque Jinx se desmaya, convulsionando muy suavemente.

Ekko jadea, la toma de la cara, luego revisa su pulso. Es muy débil. Tiritando y con los nervios moviéndolo, corre fuera de la habitación. Toma una de las tablas de repuesto que tienen y se apresura a buscar lo que considera necesario para que Jinx sobreviva.

El Shimmer la mantiene viva, pero claramente la explosión fue demasiado para ella.

¿Está tirando a la mierda su propia moral buscando Shimmer? Sí. Sí que lo hace.

Zaun parece un pueblo fantasma y dado que no es desconocido donde estaban los aliados de Silco, conseguir un frasco no le costó. Tan solo se dio cuenta que para ese momento, la coordinación y la vista le fallan.

No recuerda haber llegado, apenas haber inyectado todo en el cuello de Jinx, que abrió los ojos de golpe, gritando con las venas en su rostro haciéndose oscura y brillantes a la vez, babeando y llorando. Ekko extrae la aguja y jadea retrocediendo apenas un par de pasos antes de desmayarse.


- Midnight  -


Cuando despertó, era de noche. Estaba solo. En el árbol no había nadie.

La cama estaba vacía. Jinx no está por ninguna parte.

La energía simplemente no existe en él. Apenas pudo arrastrarse fuera del árbol e ir a la superficie.

Su cabeza está vacía. No sabe qué pensar. Si siente que realmente ganaron o no. Desconoce cómo están los demás… tiene la sensación de que fallo, a pesar de que estar vivo y que todo estuviera “bien”, es una evidencia clara de que no fue el caso.

Se limpia bajo la nariz y chista de mal humor. Haber ido más de tres segundos atrás aun lo tiene con los intestinos revueltos. Cierra los ojos y recuesta la mejilla en su rodilla. Ekko trata de forzarse a tener buenos pensamientos, pero no consigue nada. Tan solo… vacío.

Fracaso.

Ekko se dice a sí mismo que… al menos no se rindió. El resultado no es el que esperaba, pero al menos no fue su falta de esfuerzo. Tan solo la vida pateándolo en la cara como suele hacerlo todo el tiempo. es natural. Como si-

— ¿Vas a seguir durmiendo? Que aburrido eres.

Ekko abre los ojos y gira la cabeza con brusquedad. Expresión incrédula, el vestigio de una sonrisa formándose en su rostro, su mirada con el brillo de ilusión por quien se acerca con pasos largos y manos tras la espalda. Su chaqueta como lo único que parece tener puesto en la parte superior.

Jinx se sienta de golpe a un lado y apoya la manos atrás. Mira hacia Ekko, los ojos de brillo casi antinatural fijos en los ojos marrones. Jinx le toma de la mejilla y le da un pequeño tirón.

—Pensé que te habías ido,

—Debí hacerlo—opina Jinx al soltarlo—. Dejarte en paz de una maldita vez—encoge de hombros—, pero supongo que es divertido fastidiarte… debía hacerlo una última vez.

Ekko da una risa y niega con la cabeza. se quedan en silencio unos minutos. Viendo al cielo que parce más claro de lo que ha sido jamás. Jinx balancea los pies, encorvada y con expresión adormilada.

—No me puedo quedar… No me quiero quedar—musita Jinx y Ekko asiente con la cabeza—. Silco me dijo una vez que algunas cosas deben quedar atrás y… ahora creo que entiendo su filosofía de mierda—Ekko ríe por la nariz, le gusta escucharla insultarlo, por menos ofensivo que sea—. Me tengo que ir.

—Entiendo.

— ¿De verdad?

—Quieres dejar Zaun, dejar Piltover… buscar tu propio rumbo sin pensar que Vi va a buscarte para “salvarte”. No necesitas que te salven. Ya no, al menos—Ekko recuesta las manos atrás, imitando la postura de Jinx—, quieres ser Jinx, sin nada de lo que ya piensan de ti: desastre, salvadora, heroína, demente, perro de Silco, libertadora de Zaun—enlista hasta suspirar—. Quieres largarte lejos de lo que nos ha arruinado la vida por años.

—Mira eso, Little  Man pudo leerme la mente de forma apropiada. Diez de diez—bromea Jinx—. Sí… quiero simplemente desaparecer.

—Podemos hacerlo.

Jinx frunce las cejas y voltea hacia él.

— ¿Podemos? —Repite.

—Sí. Los dos. —Ekko gira hacia ella.

Quien luce incrédula, pasmada. Ekko da una risa y se inclina hacia ella.

—Dejar el pasado atrás… no significa dejarlo todo.

—Tu amas Zaun. Amas aquí—Jinx siente que se ahoga, que los ojos se le aguan—. Estas… dispuesto a que todo sea mejor. Eres el salvador de estas personas ¿Cómo se te ocurre que…?

—Por una vez, quiero pensar por mí y eso, es que nos vayamos juntos—Ekko pone su mano sobre la de Jinx, que empieza a temblar los labios—. ¿De verdad piensas que voy a abandonarte de nuevo?

Jinx da un sollozo, inclinándose hacia él hasta finalmente recostarse de su hombro. Da una risa incrédula a la vez que frota la mejilla en el hombro de Ekko. Escucha la suave voz de Silco atrás de ambos.

«No estás sola… nunca estarás sola. Eres perfecta. Mereces ser feliz… y que alguien te quiera siendo quién eres.»

—Prometo ser insoportable.

—Oh, estoy contando con eso.

Cuando despertó, estaba acompañada: Ekko en el suelo, desmayado.

Todo el cuerpo le arde, la cabeza le punza, gritos y reclamos de mil voces distintas. Todas exigiendo su muerte, todas diciéndole que Ekko está muerto, no desmayado. Son tantas cosas.

Se arrastra hasta caer al lado de Ekko, tomándolo de la cara y revisándolo—. No te mueras… por favor no te mueras tú también—solloza desesperada. La respiración de Ekko es débil, muy débil. Lo consigue mover a la cama y le acaricia el rostro, recostándose de él.

Esperando que vuelva a estar bien.

Se hizo de noche en la espera.

Cuando su pulso se normalizó, así como su respiración, Jinx tomó la chaqueta en el piso, quitándose las vendas y el sujetador lleno de mugre, sangre y Shimmer.

Bajó a prisa, queriendo huir. No quiere causar una desgracia. No quiere que Ekko sufra algo más. Pensando y dando mil vueltas en que él la encontró, él la estuvo buscando y la trajo aquí, incluso la ayudó a recuperarse más rápido.

En el pueblo fantasma que parece Zaun, no hay nadie que la vea romper a llorar, recostada a la pared y apretando la chaqueta verde con pintura. Se lleva la manos a la cara, frotándosela con fuerza.

Ekko es… muy bueno.

Es brillante.

Es el salvador, el héroe que todos quieren.

Incluso si lo deseara, debe desaparecer de su vida, tal como debe desaparecer de la vida de Vi. Dejarlos ser felices, dejar de arruinarlo todo.  Al descubrirse el rostro da un quejido incluso peor, viendo a Silco. Su brillante ojo azul, diferente a lo que fue alguna vez.

«Quieres romper el ciclo de odio, pero no el de sufrimiento… ¿Cuánto más piensas torturarte? Jinx» ella niega con la cabeza y suelta un quejido desgarrado, “soy quien lo arruina todo” es lo que balbucea, Silco sin variar en su postura, expresión, tono de voz: «Lo único que arruinaras, es a ti misma… ¿No lo quieres? Una última oportunidad.»

— ¡Deja se molestare! ¡YA DÉJAME EN PAZ! ¡SOLO…!

Abraza sus piernas y sigue llorando. Siente a Silco delante suyo durante todo ese tiempo. cuando ya es totalmente de noche. Se queda mirando la chaqueta de Ekko y con la cabeza caída, mordiéndose el labio inferior, piensa en que no se trata solo de hacer “lo correcto” rompiendo el ciclo.

Se quiere ir.

Quiere que todos a quienes quiere, no salgan lastimado por su culpa. Eso incluye a Ekko.

Él es brillante, es bueno, es el gran salvador.

Es todo lo que ella rompería y destruiría.

Es diferente. Ekko no lo entiende. Por eso insistió en que hicieran todo eso juntos.

Se lleva una mano a la cabeza, apartándose el fleco del rostro.

—pero ganamos… al menos… puedo decirle adiós ¿Verdad? Porque él… estuvo ahí.

La buscó. La curó. Él de verdad hizo todo eso. Él no la abandonó. Prometió no hacerlo y cumplió.

No se le hizo extraño ni complicado el lugar donde lo encontró. Fue reconfortante de alguna forma. No evita al risa de verlo con los ojos cerrados.

— ¿Vas a seguir durmiendo? Que aburrido eres.


- Flying -


—Siempre soñé con subir a uno de estos. Es menos genial de lo que esperaba.

—Después del que hiciste, obviamente este es menos genial.

Jinx se ríe, apoyada en la baranda del dirigible. Mira abajo, el océano enorme e infinito. Hace mucho que se alejaron de Piltover y de Zaun. Cierra lo ojos, tarareando en voz baja y Ekko apoya los codos en la baranda, dándole un leve empujón con la cadera.

Se despidió de todos. Ya han podido estar muy bien sin él. Además, quizá ahora todo estará mejor, considerando que Sevika es parte del consejo y hay un ambiente tranquilo. Las muertes son lo único que le sigue molestando, pero no hay nada que hacer con eso.

— ¿Ummm? —A Ekko le extraña que Jinx se recueste de él.

—Gracias por no rendirte conmigo.

— ¿Sabes? No me gusta rendirme. Eso es de perdedores.

—Como Vi. que se rindió porque Caitlyn le mostró las tetas.

Ekko se ríe y Jinx continúa parloteando. Disfrutando del viaje sin pensar en nada malo, sin que nada haga ruido en su cabeza. Solo ellos dos a un destino nuevo donde el pasado deje de agobiarlos.

—Oye, Little man—Jinx se levanta de puntas para decirle al oído—. ¿De nuevo como la primera vez? Esta vez ¡Estamos en el aire!

Ekko enrojece. Jinx es demasiado indiscreta e inoportuna para pedir estas cosas. Jinx entrelaza el brazo, mordiéndose el labio con deje pícaro.

—En el cuarto ¿Verdad?

Jinx se ríe, con el Shimmer de sus ojos centellando. Ekko suda frío.

—Jinx- ¡No!

Ekko trata de quitársela de encima y algunos pasajeros tan solo los miran con curiosidad, sin entender que tanto hacen. Jinx se ríe escandalosa, tratando de meter la manos en el pantalón de Ekko. Fastidiarlo un poco…

Aunque si se deja aquí ¿Por qué no? También sería divertido.

Ekko admite que fue divertido. Mientras Jinx lo ve como alguien brillante, él la percibe de la misma manera. Sobre todo ahora que conoce a Jinx. Y tal como subir en el dirigible, pasando la noche juntos y disfrutando de la compañía mutua, considera que tomó las decisiones correctas. No se arrepiente de ninguna de ellas.

No se arrepiente de haber elegido a Jinx.

E indiferente a lo que pase, la elegiría sin pensar.

Ahora más convencido que nunca a que sus destinos están entrelazados y siempre fue así.

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