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001: Introducción
Todo el departamento de investigadores forenses veía a Bowa recoger las cosas de su oficina, se iba porque el trabajo de asistente de fiscal era muy poca paga para una mujer tan diligente como ella. Sentía que su esfuerzo era desperdiciado, si bien el equipo de investigadores de la escena del crimen eran altamente capaces para resolver todos los casos, el problema radica en que sus métodos eran anticuados y lentos. Esa ciudad era de las más olvidadas para invertir en tecnología avanzada.
La mujer de cabello morado tuvo paciencia durante 5 años, pero no veía claro ni futuro para ese lugar; el café era horrible, el baño casi nunca tenía papel, el aire acondicionado se descomponía cada jueves, el ascensor nunca servía y no entendía como la seguridad era tan mediocre. Definitivamente no extrañaría esa pocilga. Su siguiente trabajo era en una ciudad de verdad, no en un pueblucho como el que le asignaron. Sintió lástima por la siguiente persona que ocuparía su lugar, esperaba que al menos le sirviera de experiencia y sacara algo positivo de allí.
—¡Adiós idiotas! —gritó Bowa al salir del edificio.
002: El equipo científico
Una chica de pelo rosa entraba al laboratorio. “Loli” como solían decirle, saludó a todos con su clásica energía desbordante. A las personas les caía bien porque era tan contrastante con su apariencia, parecía adorable por fuera, pero siempre sacaba las garras, además de ser una chica genio, apenas tenía 18 y ya había conseguido una beca para trabajar allí. Nunca se quejaba, siempre sonreía, era malhablada como un chico más, practicaba muchos deportes y gracias a ella lograron ganar el torneo de béisbol interdepartamental del mes pasado.
—Sólo sé que es jueves porque el puñetero aire acondicionado no funciona —se quejaba mientras veía por el microscopio.
—Ojalá se inventara algo para saber qué día es en todo momento, donde pudieses usarlo para planificar tu semana o algo así —comentaba un chico apuesto de cabello blanco que estaba en su celular mandando mensajes.
—No los entiendo, a veces parece que se llevan demasiado rudo —se quejaba un castaño que entraba al laboratorio con unas carpetas.
—¿No tienes trabajo qué hacer, Nice? —se quejó Luo Li —. Te veo de lo más tranquilo en el celular.
—No me puedes ver porque estás con el microscopio —se burló Nice.
—Bueno, escucho las teclas sonando, osh contigo. Insoportable con las palabras —se quejó de nuevo la chica.
—¿Y así eres la chica genio del laboratorio? Jaja —continuaba Nice.
—Basta chicos, por favor —trataba de calmar las cosas el castaño.
—Lin Ling, no te metas o hablaremos de tu chica —se burló Loli.
—Sabes que no es mi chica ni creo que lo vaya ser algún día, es una influencer en ascenso. Yo sólo soy un científico… —dijo con tristeza.
—¿Y tú Nice? ¿Eres hetero? No te hemos conocido a ninguna chica —se burlaba Loli.
—No te metas en mi vida —dijo Nice tratando de no perder la calma.
—¿Nice es gay o europeo? —empezó a cantar Loli mientras tomaba notas de lo que investigaba en el microscopio.
—Muy chistosa, por cierto dice el jefe que mañana llega el reemplazo de Bowa. Quiere que demos una buena impresión —cambió de tema con la esperanza de no verse muy obvio.
—Oh, por eso estabas en el celular —lo justificó su mejor amigo Lin Ling.
—Sí, lo publicó en el grupo del trabajo —dijo con una sonrisa dedicada al castaño. Era como si se leyeran la mente.
003: El otro equipo
Ah Johnny, el hombre adorable de pelo naranja, giraba en su silla de ruedas esperando el reinicio de su computadora. Deseaba tanto una mejor máquina, aunque por ahora se conformaba con no tener pirateado el sistema operativo. En lo que esperaba jugó con su gato, era su gathijo. Nadie podía llevar al trabajo a sus mascotas, pero ellos eran la excepción porque tenían su certificado de “animal de apoyo emocional” después del fallecimiento reciente de su padre en un accidente automovilístico.
Por ahora, lo único que le quedaba era a Big Johnny. Su madre también lo había dejado hace tiempo al perder la batalla contra el cáncer de mama. Cayó en depresión y tuvo que recurrir a ayuda profesional para salir de eso, aún seguía en recuperación, por momentos caía de nuevo, pero siempre lograba levantarse gracias al apoyo de sus amigos. Todos eran como una familia, se apoyaban y no había nada que no se contarán.
Por otra parte estaba el médico forense, era Wang Yi, por alguna razón desconocida lo habían apodado “Ghostblade”, todos especularon alrededor de eso, pero el forense siempre decía que ni él entendía porqué le pusieron ese apodo. Nadie le creyó, pero no había nada que hacer al respecto, era un hombre de pocas palabras, no por nada su segundo apodo era “el mudo”. Las únicas veces que lo veían hablar o sonreír era cuando su hija lo visitaba. Se enteraron de que estaba divorciado por ella, terminaron en buenos términos y Wang Nuonuo pasaba todos los fines de semana en casa de su padre.
004: El jefe del departamento
Sus compañeros y conocidos lo llaman X, era un tipo genial, amable y relajado, demasiado inteligente, aunque siempre decía que sólo era observador. Notaba cualquier mínimo detalle de cualquier situación, sabían que era soltero y algo obsesivo con su trabajo. Todo el tiempo se quejaba de las horas extras, pero de igual modo las hacía. Su mejor amigo era un agente de Asuntos Internos, conocido como Smile ya que siempre estaba sonriente a pesar del trabajo que tenía que hacer.
Tenía una hermana obsesionada con el tema de la espiritualidad y el tarot, incluso la apodaron “la tarotista”. Ambos tenían el pelo negro y estaban ciegos como un topo, usaban lentes de -6 de graduación. Ella de vez en cuando lo iba a visitar a pesar de vivir lejos de allí por sus estudios en periodismo. Todos los viernes hacen videollamadas, eran muy unidos y no existían secretos entre ambos.
—¿Sabes lo que dicen de los hombres de más de 30 que siguen solteros? —decía la tarotista por teléfono.
—No me interesa y deja de juntarte tanto con Luo Li —la regañaba su hermano mayor.
—Ok, supongo que ya lo sabes. Pero si dices que llegará hoy la chica nueva deberías dar una buena impresión.
—El laboratorio se cae a pedazos, no hay inversionistas ni ayuda ni nada. Aún ni la conozco, pero seguro no durará ni una semana. Por lo que me dijeron es una genio superdotada y privilegiada que nunca ha tomado un autobús en su vida, es más, ni siquiera un taxi.
—Trata de ser optimista, ¿ok? Mucha suerte hoy —dijo y colgó sin esperar una respuesta.
X suspiró y se miró al espejo dudando si debería preocuparse más por su apariencia, sabía que no tenían que enamorarse y ciertamente lo veía imposible, pero necesitaban ese dinero. Sólo tendría que hacerla sentir en un ambiente saludable y alegre a pesar del trabajo que hacían. Si le gustaba el trabajo podía donar alguna cantidad generosa al menos para su propio espacio, quizás hasta podría comentarle a su padre rico sus carencias y generar en él cierta empatía o lástima por el laboratorio.
Siempre tenía el fleco tapando su frente, pero ahora se lo peinó hacia atrás como ya antes le había recomendado su hermana. Casi podía escuchar las burlas de sus compañeros, por suerte era el jefe y tenía el poder para callarlos. No quería que nadie hiciera comentarios sobre su “nueva apariencia”, pero sentía que no tenía otra opción. Volvió a comprar el café de su propio dinero para llevarlo a la oficina.
005: Los policías
Estaba patrullando Yang Cheng con su compañero, el apodado “Dragon Boy”, era algo masoquista y tenía muchísimos reportes por fuerza excesiva. Así que lo re-asignaron, anteriormente su compañero era “Wreck”, a este último lo ascendieron y ahora reportaba en directo con X. Lo cual le ayudó mucho para seguir pasando tiempo con Nice.
—¿No crees que deberías dejar de esconderte? —hablaba por teléfono Yang Cheng.
—Ya déjame en paz con ese tema, ¿dónde está Dragon Boy, no te escucha, verdad? —susurraba Wreck.
—Tú me llamaste asustado, y no, Dragon Boy está ayudando niños a cruzar la calle —explicaba.
—Quién diría que tiene un lado tan dulce —decía casi burlándose.
—No cambies el tema, no pueden estarse amando en secreto —regañó.
—¿Amarnos? Siempre tan romántico, Yang Cheng —se burló.
—No me avergüenzo de quién soy ni de como soy —sentenció.
—¿Eso qué significa?
—Eso sólo va a lastimarte, amigo, me preocupo por ti —Yang Cheng habló con calma.
El patrullero se enteró de la homosexualidad de su amigo una vez que salieron a tomar, se emborrachó y se lo confesó. Yang Cheng no le tomó importancia, las cosas no cambiaron entre ambos, lo aceptó con normalidad y no lo juzgó, pero sabían que el resto del departamento de policías lo haría, así que lo mantuvieron en secreto. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando empezó a salir con Nice.
Lo solía ver triste, si bien lo mantenía en secreto, no es que si alguien fuese a preguntar Wreck lo negaría, nunca se había avergonzado de sus preferencias sexuales, pero su novio sí. Su relación era privada de un modo doloroso, cuando ambos departamentos se juntaban y sus compañeros hacían chistes homofóbicos el albino reía, hasta llegaba a contar algunos, Wreck sólo se retiraba en silencio.
En otras ocasiones se escondían para besarse, si escuchaban pasos Nice lo aventaba casi con asco, como si lo estuviese forzando. Wreck lo había aceptado los primeros meses, pero ya no lo toleraba más, sabía que era masoquista estar en esa relación tóxica. Cada vez que le hacía saber su inconformidad y el dolor que le causaba, Nice sólo mentía diciendo que le diera tiempo, que ya casi, que la siguiente vez no se ocultarían, pretextos y promesas rotas constantes.
—Nice está molesto, cree que ya se enteraron de lo nuestro, que yo lo dije o que nos descubrieron —explicaba con tristeza.
—¿Por qué anda paranoico? —preguntó Yang Cheng.
—Por un comentario que hizo su compañera Luo Li, preguntó si era gay o europeo, yo le dije que es de una película creo, no sé, pero no era en serio.
—Me empieza a asustar la nula salud mental de tu novio —decía Yang Cheng con extrañeza.
—No está loco, sólo es algo raro a veces. Ya sabes que es el hijo favorito de papá, el perfecto y consentido por haber nacido hombre, lo va a odiar si se entera que es gay —justificaba Wreck.
—Eso no lo saben —replicó su amigo.
—No se va a arriesgar —dijo el novio secreto de Nice.
—Como sea, esta conversación no lleva a ningún lado, debo colgar, viene mi compañero, adiós —colgó Yang Cheng y soltó un suspiro.
—Mira, no seré detective, pero no te ves muy bien —dijo Dragon Boy y luego le acercó la caja de donas glaseadas.
—Es difícil hacer que un amigo abra los ojos —explicó vagamente mientras tomaba la dona que le ofrecía su amigo.
El hombre de pelo oscuro arrancó la patrulla y se dirigieron a la estación con su jefe, el famoso y apodado “E-Soul”, era recto e incorruptible. Todos aspiraban a ser como él, su oficina estaba llena de medallas y reconocimientos, su jubilación estaba cerca, sabían que si Yang Cheng no fuese tan joven sería su reemplazo perfecto, nadie le tenía envidia sino lástima, llenar sus zapatos sería casi imposible y conocían la baja autoestima que tenía Yang Cheng.
006: La nueva
X entró al laboratorio para hablar con su equipo. Lo miraron boquiabiertos ante su nuevo peinado, se veía muy diferente, se preguntaron si era por la nueva asistente del fiscal que llegaría. Cuando dijo que debían dar una buena impresión no creyeron que se refiriera a eso, se burlaron y los calló con una sóla orden. Nadie quiso volver a hablar después de eso.
—Así me gusta, por cierto, hay un atropellado, vayan Nice y Lin Ling —ordenó.
—¿Cuándo voy a ir a una escena del crimen? —refunfuñaba Loli.
—Eres una becaria, cuando nos falte personal te mandaré —se burló X.
—¿Aún siguen aquí? —regañó el jefe.
Nice y Lin Ling salieron corriendo a buscar sus maletines y armas. X se fue a su oficina, leía unos papeles a la par que caminaba, notó unas zapatillas desconocidas y un aroma en el aire a 212 de CH. Alzó la mirada y estaba allí una mujer joven, delgada y alta de cabello blanco, ambos se miraron con suficiencia, como si el otro fuese poca cosa. El hombre entendió enseguida que ella era la nueva, los abogados siempre se vestían así de bien y se creían mejor que nadie.
—Debes ser el reemplazo de Bowa —dijo con indiferencia.
—En verdad eres todo un detective —se burló la mujer.
—Un gusto, dime X, todos me dicen así —le dio la mano y empezó a sonar más amable. Quiso dar una buena impresión al comienzo, pero al ver su porte y su mirada, se deshizo de esa idea. Dio por muerta la esperanza de las donaciones.
—Soy Liu Yuwei —aceptó el apretón de manos por unos segundos.
—Pasa, te daré los casos que tenemos para que los estudies y veas si podemos llevarlos a juicio —abrió la puerta y le indicó con la mano que pasara primero.
La mujer pasó, pero no tomó asiento. X buscó unas carpetas y se las entregó, ella las ojeó mientras él tomaba asiento.
—¿Esto es todo? —preguntó ella con un tono que molestó a X.
—Sí, ¿algún problema?
—Todo. Esto es insuficiente, ¿es todo lo que pueden conseguir? —siguió hablando con superioridad, como si ella sola pudiese hacer algo mejor.
—Bowa lograba sentencias con menos —le dedicó una sonrisa burlona.
—De acuerdo, veré qué puedo hacer —aceptó el reto al entender su provocación.
Se dio la vuelta y se fue. X no pudo evitar verle el trasero cuando le dio la espalda. No era ese tipo de persona, no supo bien por qué hizo eso y se arrepintió enseguida, suspiró y maldijo que el olor a azucena del perfume de la asistente se quedara impregnado en su oficina. Cerró los ojos y lo disfrutó, era delicioso.
—¿Mi oficina es la que está a lado de la tuya? —la voz de la asistente lo sacó de sus pensamientos.
—¿Eh? Sí, sí. No es necesario que te quedes allí, en realidad era una bodega, pero la adaptamos para Bowa porque decía que aquí se concentraba mejor, le gustaba estar en cada momento.
—Entiendo.
—No necesitas ver tampoco los cadáveres, sé que sabes que no debes copiar todo lo que ella hacía.
—¿No me quieren aquí? —preguntó directamente Liu Yuwei.
—¿Eh? Nos da igual —respondió X del mismo modo.
—Entiendo.
—¿Quieres un recorrido por el lugar? —trató de arreglar su actitud.
—Estaría bien —dijo aceptando su propuesta a regañadientes.
—Le diré a Luo Li, aprovecharé para presentarte —se levantó del asiento.
—Pensé que lo harías tú —dijo con algo que parecía decepción en su voz.
—No, tengo trabajo que hacer… ¿por? ¿Querías pasar tiempo conmigo? —dijo con un tono divertido al darse cuenta de lo que parecía.
—Me da igual —dijo mientras le daba la espalda.
—Ok, de acuerdo —aceptó X mientras la seguía afuera de su oficina. No pudo evitar verle de nuevo el trasero, ese pantalón parecía demasiado apretado y le quedaba muy bien, aunque luego pensó que seguro todo le debía quedar bien.
007: Capas
Ya había pasado una semana y Liu Yuwei seguía trabajando allí, todos se impresionaron ante lo dura que era con los criminales o presuntos criminales, en las entrevistas no se guardaba nada, era demasiado intimidante incluso para sus propios compañeros. Bowa fue increíble por todo el esfuerzo que le dedicaba a su trabajo, pero la nueva era puro talento nato.
X se impresionaba cada vez que la veía hablando con una víctima, su tacto y calidez, además del poder de convencimiento y palabra que tenía. Lograba siempre que ellas denunciaran a pesar del miedo, las burlas, la soledad, las trabas y el rechazo de la sociedad. Ese lado gentil y empático sabía que era una farsa, pero siempre funcionaba. Se preguntó si en el fondo había algo de eso, si su fachada fría, prepotente e indiferente era sólo una máscara para ocultar su dulzura.
Liu Yuwei llegó tardé un día, no es que tuviera un horario fijo al que llegar a las instalaciones, ya que se la pasaba en la fiscalía, juzgados y demás asuntos no científicos. Cuando podía estaba en la ex-oficina de Bowa, pero no duraba mucho tiempo allí. Llegó a escuchar como todos hablaban mal de ella, la consideraban insoportable y creída, pero no dejaba que esos comentarios la molestaran. Estaba acostumbrada a ello desde que tenía uso de razón.
—¡Buenos días! Creo… —dijo Ah Johnny que estaba sacando a pasear a Big Johnny para que hiciera sus necesidades cual perro.
—Buenos días, aún no son las 12. No sabía que se podían traer animales al laboratorio, ¿no es antihigiénico? —preguntó con genuina curiosidad.
—Tengo un permiso especial, es mi animal de apoyo emocional —le sonrió.
—He leído sobre eso… —Liu Yuwei ya se iba pero vio a Big Johnny siendo tan adorable y mostrándole su pancita para que la acariciara que no pudo evitar soltar un chillido de felicidad. Era la cosa más adorable, suave y esponjosa; le daba la panza, sacaba su lenguita y se amasaba en el aire.
—Puedes acariciarlo, no muerde ni saca las garras a menos que lo pisen… aunque eso sólo ha pasado una vez, lo cuido demasiado —explicaba Little Johnny.
La asistente se agachó y lo acarició de su pancita, efectivamente era lo más suave del mundo. Recordó lo mucho que quería tener un gato cuando era niña, pero su madre era alérgica y jamás la dejó. Además su padre era demasiado cruel con ella y temía que lo fuese de igual modo con lo que a ella le gustaba.
—Creo que le agradas —interrumpió sus pensamientos el hombre de pelo naranja.
—A mí también me agrada —dijo con una sonrisa cálida que hizo sonrojar a Little Johnny. Nunca esperó verla así, tan gentil y amable, le recordó a su difunta madre.
Esa sonrisa casi maternal estuvo a punto de hacerlo llorar, se lanzó a abrazarla. Liu Yuwei no supo qué hacer por unos segundos, pero aceptó el abrazo y lo correspondió al final. No entendió qué fue aquello, supuso que tuvo una semana difícil y lo necesitaba así que no hablaron del tema nunca.
008: Apodo
En la cafetería estaban todos charlando menos el jefe y la asistente del fiscal como de costumbre, los importantes no pisaban ese lugar, pero a nadie le importaba. El único que comía el desayuno preparado allí era Little Johnny, por eso era su sala de reuniones. No querían que comiera solo.
—Les digo que ella es más linda de lo que piensan, propongo que su apodo sea sólo “Queen” y no “Ice Queen”, ella no es fría para nada —explicaba el de cabello naranja.
—Aquí todos somos científicos, tendrás que demostrar tu hipótesis —dijo Luo Li burlándose.
—Pues a mí no me agrada demasiado como persona así que el apodo me da igual —decía el castaño.
—¿Y eso por qué? —preguntó Luo Li para después tomar de su jugo de manzana.
—Es una blanca privilegiada que viene darse baño de pueblo, eso nunca resulta bien —argumentaba Lin Ling.
—Oye, yo también soy blanca privilegiada y les agrado —dijo la del cabello rosa.
Todos se quedaron callados y se miraron un rato, aguantándose la risa para incomodar a la chica. Loli los miró con extrañeza, se lo estaba creyendo hasta que estallaron de la risa y se burlaron de su cara.
—¡Quiere llorar! ¡Quiere llorar —se burlaba Nice.
—Los reyes de la comedia, muy divertidos, eh —dijo la chica e hizo un puchero.
—¿Te enamoraste de Queen? —Lin Ling cambió de tema antes de que las cosas se calentaran en un mal sentido.
—No, soy arromántico —dijo Little Johnny.
—Genial, la patrulla arcoíris aparece —se burló Nice.
—Oh, vamos no empieces, maldito —se quejaba Luo Li.
—Mejor volvamos a cambiar de tema —mediaba Lin Ling, pero fue en vano.
Todos decidieron seguir comiendo sin volver a cruzar palabras el resto del día, a menos que fuese por algo del trabajo claro está.
009: Amor a primera vista
Luo Li entraba al edificio después de tomar su única clase del día, revisaba su celular cuando miró de reojo a una chica de espaldas, parecía esperar el ascensor.
—No funciona esa porquería, lleva años así —le explicó al tiempo que alzaba la mirada y guardaba su celular en el bolsillo.
—Oh, es cierto, me lo habían dicho ya. Es que no suelo venir aquí —explicaba la chica de cabello gris.
Sus miradas se cruzaron y Loli quedó boquiabierta ante su lindura. Era la chica más hermosa que había visto en toda su vida, su voz era melodiosa. En un segundo quedó rendida a sus pies.
—Por cierto, me llamo Nuonuo —dijo con una sonrisa que casi mata a Loli allí mismo.
—Luo Li soy… mi nombre, apodo, es… Perdón, me llamo Luo Li, pero me dicen Loli —le ofreció un apretón de manos y se sonrojó ante su torpeza. Esperaba que no lo notara.
—Un gusto, Loli. Supongo que trabajas aquí… ¿Podrías llevarme con el forense? —preguntó amablemente.
Loli puso una cara de horror, ¿era un fantasma? ¿Producto de su imaginación? Sabía que no tenía que desvelarse jugando Dead Space 3 en modo cooperativo con Little Johnny la noche de ayer. Sabía que allí espantaban, lo escuchó tantas veces, pero no creyó nada de eso y menos aún que podía ocurrir en pleno día, ¡a la vista de todos! Pensó que en cualquier momento alguien llegaría y le preguntaría con quién demonios hablaba.
—El forense es mi padre, Wang Yi —explicó Nuonuo al ver la palidez en su cara —, le traje el almuerzo, suele pasar a la casa para recogerlo, pero hoy se le hizo tarde y no pudo. Así que decidí venir a dejarlo.
—Oh, lo siento… es que nadie viene a buscarlo a menos que… bueno ya sabes… y no parecías triste como para venir a ver a un difunto —justificaba su reacción la chica de pelo rosa.
—Lo entiendo y lo lamento, debí empezar por allí —dijo con vergüenza Nuonuo.
—Bueno, te llevo con él, sígueme —dijo Loli con una sonrisa.
En el trayecto platicaron más, cada cosa que sabía de Nuonuo le impresionaba más y más. Supo que era su alma gemela de inmediato. Antes de dar un paso importante necesitaba saber si le gustaban las mujeres, ¿pero cómo diablos sabría eso? Además… Wang Yi la iba a matar, se pudo ver a sí misma sobre una de sus camas metálicas. Un escalofrío recorrió su espalda y al contarle a sus amigos fue la burla, principalmente por parte de Lin Ling.
—¿Ves que no es tan fácil confesar tus sentimientos y dar el primer paso?
—Cállate, ese no es mi problema. No me estoy acobardando, sólo quiero estar segura de que le interesan las mujeres.
—Invítala a salir como amigas, pídele su número, sé una stalker, es más si me consigues sus redes sociales puedo… —se interrumpió el experto en tecnología al ver la cara de horror de todos —. Sólo bromeaba.
Los amigos decidieron ignorar eso y continuaron hablando de las opciones y posibles escenarios, en todos ellos Ghostblade miraba con malos ojos la relación y Loli terminaba siendo “paciente” de él.
010: El radar gay
Tuvieron una salida de amigos en la que incluso invitaron al jefe y a la nueva, pero ninguno aceptó. Los que sí aceptaron fueron sus amigos policías. Era una reunión de una vez al mes en un restaurante-bar, en general nadie tomaba demasiado y menos aún Nice que era el conductor designado. Esa tradición la empezó Luo Li recién llegada, a veces se arrepentían porque ella era mucho ambiente para todos, aunque al final la terminaron aceptando.
—Te digo que el radar gay no existe. Es científicamente imposible —decía Lin Ling.
—Tampoco lo creo, pero tenía esperanzas —decía Loli con tristeza.
—Sólo pregúntale directamente —la animaba Little Johnny.
—Su padre te va a matar —dijo Nice.
—Ya lo sé… pero soy una chica… quizás sea más flexible ¿no? —decía con una esperanza falsa en su corazón.
—Primero averigua si es lesbiana como tú, luego haces planes para invitarla a salir —se burlaba Nice.
—No soy lesbiana —dijo Loli.
—¿Cómo va a ser lesbiana si le gusta el rosa? —se burló ahora Dragon Boy.
—Muy chistosito, eh —no ocultó su molestia la amante de las cosas tiernas.
—No empecemos con los chistes homofóbicos ni los prejuicios, por favor —imploró Lin Ling —, quiero que sigamos siendo amigos.
—¿Qué pasó la última vez? Parece haber una historia detrás de ese comentario —dijo Wreck.
—No quiero entrar en detalles, pero X nos tuvo que regañar y mandar a todos a cursos de tolerancia —se quejó Lin Ling.
—Cortesía de Nice, supongo —dijo Yang Cheng con molestia, luego ahogó un grito por el codazo que le dio Wreck.
—Tienen razón, esto se puso incómodo —dijo Little Johnny.
Todos se quedaron callados de nuevo, tomaron sus bebidas en silencio. De vez en cuando se miraban entre ellos y se hacían gestos para que alguien rompiera el silencio incómodo.
—Como sea, el radar gay no existe —retomó la conversación Yang Cheng.
Wreck le dedicó una mirada asesina, sabía que quería terminar esa frase con “si no todos conocerían el secreto de Nice”. Su amigo realmente se estaba esforzando en ser insoportable con ese tema. Se arrepentía de haberlo contado, pero en el fondo entendía su preocupación. Sólo quería que fuese feliz. Nunca fue un hombre muy risueño, pero sabía que se veía apagado y más serio que antes, odiaba estarse apagando, pero tampoco sabía como salir de eso, no tenía el valor. A Yang Cheng eso se le hacía contradictorio, ¿puedes disparar un arma, ponerte en peligro, pero no terminar con tu idiota tóxico? Aunque luego recordaba que él mismo tampoco podía confesarle sus sentimientos a su amiga de la infancia y vecina, Xia Qing. Ambos eran unos cobardes.
